Fútbol - Tercera división

Dos internacionales uruguayos fichan por el San Rafael

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Álex Arabí, director deportivo del San Rafael, y Pablo Rodríguez, colaborador del club ‘rafeler’, escoltaron a los jugadores Enzo Scorza y Gerardo Vonder en la presentación de ayer, en la que también se anunció el patrocinio de Instalaciones Julvi. Foto: TOMÁS SÁNCHEZ

Álex Arabí, director deportivo del San Rafael, y Pablo Rodríguez, colaborador del club ‘rafeler’, escoltaron a los jugadores Enzo Scorza y Gerardo Vonder en la presentación de ayer, en la que también se anunció el patrocinio de Instalaciones Julvi. Foto: TOMÁS SÁNCHEZ

19-01-2017

Dos futbolistas internacionales por Uruguay han firmado por el San Rafael de cara a este segundo tramo liguero en Tercera División, en el que el equipo luchará por acceder al play off de ascenso. Enzo Scorza y Gerardo Vonder, ambos de 28 años, se han convertido en los nuevos refuerzos del equipo rafeler. El primero juega de extremo y procede del Peñarol de Rivera, mientras que el segundo es un mediocentro ofensivo que proviene de Los Caimanes de Perú.

Los dos jugadores han formado parte de la selección sub 20 y 17. Vonder también militó en la sub 20. Enzo llegó a ser convocado en una ocasión por la absoluta en un desplazamiento a México. Ambos futbolistas saben lo que es jugar el Sudamericano juvenil y el Mundial sub 17 y sub 20. En el caso de Enzo, incluso puede presumir de haber sido campeón de Uruguay con el Danubio en la temporada 2006-07 y jugar la Copa Libertadores.

Los dos futbolistas tienen una amplia experiencia fuera de su país. Así, Enzo pasó por el Brindisi y el Saregno, en Italia; el Esporte Clube Internacional, en Brasil; el Cienciano, en Perú; y el Iraklis, en Grecia. Por su parte, Vonder militó en el Javor-Matis, en Serbia; el Cobreloa, en Chile; el Guaraní, en Paraguay; el Quindío y el Alianza Petrolera, en Colombia; el CS Visé, en Bélgica; y el Unión Comercio y Los Caimanes, en Perú.

Álex Arabí, director deportivo del San Rafael, anunció ayer el patrocinio de Instalaciones Julvi, mediante el cual hay un acuerdo para traer jugadores de Uruguay a nuestra academia». «Hemos tenido la suerte de que los dos primeros ya van a caer en el primer equipo porque son jugadores contrastados en Uruguay», agregó. Pablo Rodríguez, colaborador del club y responsable de Instalaciones Julvi, comentó que «el club me contó su proyecto y yo soy una persona muy afín al mundo del fútbol». «He tenido la suerte de que ellos hayan creído y confiado también en el proyecto y hemos apostado todos por este barco», sentenció.

Gerardo Vonder se mostró feliz por la posibilidad de volver a jugar con Enzo: «Estamos contentos. A Enzo le conozco desde hace mucho tiempo. Hemos jugado en las selecciones juntos es muy lindo poder compartir con él nuevamente esta posibilidad hermosa que se nos dio de venir a España, a Ibiza, a este club que se está armando muy bien y tiene un proyecto lindo». El jugador se definió así: «Soy un volante. Me gusta tener la pelota, hacer jugar al equipo y llegar a gol también».

Enzo Scorza también se mostró «contento con este proyecto». «Venimos a dar todo y tratar de poder ascender con el equipo», agregó. Sobre su estilo, dijo: «Juego por la izquierda, de extremo. También por la derecha o atrás del nueve, tratando de tirar diagonales y hacer goles». El extremo recordó, por último, que en su trayectoria ha coincidido con Luis Suárez, Cavani y Cáceres, y se ha medido a Marcelo, Pato y Agüero, entre otros.

Enzo, el ‘niño maravilla’

Un libro escrito por Jorge Señorans y en el que se inserta en el mundo del fútbol base habla en su primer capítulo de Enzo Scorza, conocido como el niño maravilla. No tiene desperdicio y explica cómo esta promesa del fútbol uruguayo fue abordad con numerosas ofertas.

«Cara de niño. Pelo largo. Piernas chiquitas que se perdían en largos pantalones. Enzo deslumbró rápidamente. Era capaz de tomar la pelota, eludir a todo el cuadro rival y colocarla lejos del alcance del golero. En la cancha era un verdadero demonio. Fuera de ella, un niño como todos, con sus sueños, ilusiones y el enorme deseo de jugar.

Por las calles de Rivera el rumor corrió rápido: El Sarandí Universitario tenía un botija que la rompía; y la vida del niño cambió. El estallido fue más allá de lo imaginable. No pasó mucho tiempo hasta que las cadenas de televisión de Brasil fueron a captar imágenes del niño maravilla. Y como todo lo que luce en la frontera recuerda a Pelé, la inocencia de Enzo fue atropellada». Así comienza el episodio, que narra las ofertas recibidas en su juventud. El final es el siguiente: «Hoy muchos se preguntan qué es de la vida del niño maravilla, aquél por el que, pese a tener 10 años, ofrecían dinero. La última vez que lo contacté estaba en su Rivera natal. Entrenaba solo y esperaba un equipo para volver a tener la oportunidad de jugar. ‘Me acuerdo de Scorza, claro. ¿Y ahora dónde está?’, me pregunta Diego Forlán cuando le hablo del caso del niño maravilla. Cuando le respondo que se encuentra entrenando solo en Rivera, a la espera de una nueva oportunidad para volver a jugar, se limita a decir. ‘¿Ves? ¿Viste lo que pasa? Tiene que haber sido un tormento haber vivido todo eso’».

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