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Un peligro en la vía pública

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Una vista exterior de la instalación, cuyo vallado no impide la entrada de personas para hacer uso del rocódromo.

Una vista exterior de la instalación, cuyo vallado no impide la entrada de personas para hacer uso del rocódromo.

24-02-2017 | DANIEL ESPINOSA

El rocódromo de Sant Antoni, situado en la plaza Coixet, en la calle Menéndez Pidal, es un peligro público. Y nunca mejor dicho, ya que se trata de una instalación municipal. Se halla en un estado precario, con restos de basura en el interior, y vallado para que, en teoría, nadie lo utilice. Sin embargo, la realidad es otra. La obstaculización actual es insuficiente y hay quienes esquivan las vallas para hacer uso de él, llegando a poner su integridad física en peligro debido al importante deterioro que sufre y por la falta de higiene.
Alejandro Pellegrino, delegado insular de escalada, reconoció la peligrosidad de la instalación: «La obra ha quedado inutilizada. Decían que lo iban a arreglar pero no lo mantuvieron en su momento, que era lo que tenían que hacer cada seis meses porque estaba en sus requisitos».

El máximo responsable en Ibiza de este deporte comentó que el Ayuntamiento de Sant Antoni «ha hecho bien en vallarlo, porque la gente se puede hacer daño». «Una vez fue uno con un hacha y dio hachazos. Al ser de uso público, cualquiera entra. Eso no me gustaba mucho, pero es lo que había y una oportunidad para disponer de una obra de este tipo al servicio de la comunidad de la escalada. Lo mejor habría sido tener un vallado y un horario para que se pudiera hacer un buen uso», explicó.

Pellegrino considera que «lo primero que tiene que hacer el ayuntamiento es retirar el rocódromo porque es peligroso». «Han hecho lo fácil, que es prohibir la entrada por cuestión de seguridad y está bien que lo hagan porque hace dos años yo ya advertí como delegado que necesitaba un mantenimiento o se deterioraría y sería peligroso. No hay que esperar a que pasen las cosas. Se trata de prevenir», comentó.

En este sentido, añadió que ha presentado «un proyecto para el polideportivo de Can Coix, donde sí podría haber una obra dentro bajo techo y con sus cuidados». «Quizá la inversión para la obra de ahora sería demasiado alta. En vez de hacer una reparación costosa, lo ideal sería mejorar la idea trasladándolo a un sitio cubierto. Tendríamos la actividad mejorada sin grandes inversiones. Yo en su lugar quitaría el rocódromo de ahí. Es una obra de arte preciosa, pero como no se mantuvo está inutilizada», explicó.

Posibilidad

Otra opción, según el delegado insular, pasaría por rociarla de cemento por completo, si bien tendría consecuencias deportivas: «No tendría mantenimiento. No es la misma performance ni podrías cambiar las presas. Sería como una roca. Tal y como se planteó en su creación, nos permitía la posibilidad de hacer competiciones al poder cambiar las presas. Si se convierte en cemento, no».

Mónica Castaño, vecina de la zona, lamentó también la situación actual del rocódromo. «Ahora mismo, es un contenedor de basura precintado en medio de una plaza». Así de claro habló ayer. Castaño, que en su día promovió una recogida de más de mil firmas para que mantuvieran el parque que existía pero con reformas, afirmó la triste realidad de la instalación: «No he visto a nadie limpiar o venir a tapar un agujero. No hay ningún tipo de mantenimiento. Es verdad que hay gente aficionada que viene, quita la valla y escala, pero mirad en qué condiciones está. Cuando nos quitaron el parque, teníamos un poco de temor porque no sabíamos exactamente esto de qué se trataba. La sorpresa grata es que la gente que venía a entrenar es fantástica. Sin embargo, ahora se usa para otras cosas. En verano, los guiris hacen botellón. En invierno, los chavales se suben a beber y, si llueve, se meten dentro».

La vecina de la zona aprovechó para recordar que «en el norte de Sant Antoni no hay ni un solo parque infantil». «Hay uno en el paseo, otro en la zona del Café del mar y otro en sa Punta des Molí. En esta parte, que es toda residencial, no hay ni un parque ni espacio verde. Un tobogán en la puerta del cementerio es todo. Es absurdo tener eso aquí por la imagen que da. Parece underground», indicó Castaño, para quien «lo normal es que aquí dejaran un parque y pusieran el rocódromo en la zona de Can Coix, que es un lugar donde encaja mucho mejor todo lo relacionado con el deporte».

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