Fútbol | Segunda División B

Javi Lara: «Aquí vuelvo a sentirme futbolista»

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El centrocampista celeste posa en el estadio de Can Misses.

El centrocampista celeste posa en el estadio de Can Misses.

11-09-2019 | DANIEL ESPINOSA

Javier Lara Grande (Córdoba, 04-12-1985) está haciendo honor a su segundo apellido en este arranque liguero. El futbolista de la UD Ibiza está exhibiendo galones en la medular y ya dejó ver su calidad en el golpeo el fin de semana pasado con el golazo que abrió la lata contra el Sanse. El jugador celeste, con experiencia en las dos máximas categorías nacionales, tiene cuerda para rato y espera cumplir en la isla uno de sus sueños: un ascenso a Segunda.

—Primera gran actuación individual contra el Sanse. ¿Es la primera de muchas?
—Desde que llegué al equipo estoy bastante cómodo por cómo me han acogido los compañeros. Me siento bastante feliz y eso se ve en el campo.

—Falta en la frontal del área. Salta por encima del balón Cirio, primero, y Morillas, después, justo antes de que usted ejecute un disparo brillante al fondo de la red. Se ve que no se puso muy nervioso.
—Al final, estás concentrado en el objetivo, en lo que quieres hacer. Ellos también se encargaban de despistar al portero.

—¿Alguno se esperaba que no tirara usted?
—No sé (risas). El portero sí que seguramente sabía que le iba a pegar yo porque fuimos compañeros. Al final del partido estuve hablando con él y sí que sabía que iba a tirar yo.

—Tras tantos años acostumbrado a jugar en césped natural, ¿cómo lleva la adaptación al artificial?
—Quien me conoce sabe que me gusta el fútbol. Me da igual la división o el tipo de césped. Fui muy feliz, por ejemplo, en Lucena, donde el campo era muy similar. Incluso teníamos la camiseta del mismo color. Hablo mucho con mis amigos y les digo que me siento como en Lucena, muy feliz, con gente muy campechana y cercana, disfrutando del día a día.

—Hay mucha competencia para jugar en el centro del campo y, sin embargo, no hay quien le aparte de la titularidad. ¿Cómo lleva esa competencia?
—Es verdad que hay mucha competencia, pero en todos los puestos. Esos problemas son para el entrenador, pero se trata de una competencia sana. Sólo hay que ver cómo celebramos todos un gol, tanto los que juegan como los que no. Eso nos va a dar cosas positivas cuando lleguen los momentos malos.

—Tras este inicio y lo vivido el año pasado, ¿se puede decir que vuelve a sentirse futbolista aquí?
—Sí, en todos los sentidos. Vengo de pasarlo muy mal y no sentirme valorado. Aquí, desde primera hora, me he encontrado un grupo que trabaja muy bien. Tenemos todo para trabajar bien y es verdad que estoy volviendo a disfrutar, a ser esa persona alegre que siempre he sido. Por lo tanto, estoy muy feliz.

—¿Con quién ha congeniado más en el vestuario?
—Tengo buena relación con todos, porque soy una persona bastante abierta. Tengo buen feeling con Lucas y Raí, pero con todos en general.

—Siguiendo con el vestuario, ¿Morillas es tan bromista como parece o más?
—Yo creo que más. Él vive siendo un tío así de alegre y es algo que siempre viene bien.

—¿Qué idea tenía de la UD Ibiza y cuál tiene ahora?
—Cuando estás en Segunda División, cuesta dar el paso. Cuando tuve contacto con el director deportivo, el presidente y el entrenador, vi que es gente de fútbol y te transmiten su ilusión. Eso, unido a que soy una persona de fútbol y me da igual la división, hizo que viniera mentalizado y, de momento, estoy bastante contento. Soy consciente de que va a ser un año duro y largo. Espero que cada vez venga más gente al campo. Este sábado termina la campaña de abonados y deseo que haya un último empujón por parte de la gente. Somos conscientes de que, si las cosas van saliendo bien, seguro que cada vez vendrá más afición, pero los que hay por ahora hacen bastante ruido y hasta nos acompañan fuera de casa.

—¿Y cómo le resulta la isla a nivel de vida?
—Yo vivo cerca del estadio. Llevo casi dos meses recién casado y buscaba una cosa tranquila para vivir a gusto. Estoy deseando que cada vez haya menos gente y vivamos más tranquilitos (risas).

—¿Cómo lleva psicológicamente un futbolista de elite eso de pasar de jugar contra el Madrid o el Atlético a hacerlo con sus filiales, entre otros equipos?
—Siempre que salgo a un campo, lo primero que recuerdo es cuando estaba en el colegio y soñaba con ser futbolista. Entonces, valoro dedicarme a esto. Mi partido es lo único que hay. Me da igual que haya otras divisiones por encima. Todos somos jugadores de fútbol y les echamos las mismas horas, a veces incluso más. Si te pilla en unas circunstancias u otras, puedes jugar en una división superior. Yo ya viví lo que es jugar en Primera. Cumplí un sueño. Luego, he estado en Segunda. No considero que haya mucha diferencia. Es entrar en una rueda y que te vaya bien. Todo está en la cabeza. Si sales al campo pensando en que vas a disfrutar y que el fútbol es tu pasión, te da igual la división que sea.

—¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene como profesional?
—Quizás el primer gol de la historia del Eibar en Primera División, que tuve la suerte de marcarlo, pero, sobre todo, me quedo con la cara de mis padres en el Bernabéu. Miraban el calentamiento y les veía ahí como diciendo ‘qué hacemos aquí’. No somos una familia de fútbol y, poco a poco, se han ido involucrando y, como siempre, me ayudan en todo. Estos dos años me decían ‘vete y vuelve a disfrutar del fútbol, que te queremos ver feliz. Con todos los años que has estado fuera de casa y ahora estás aquí sufriendo. Lo que queremos es verte feliz’. Como los ves disfrutar ahora, pues yo también disfruto.

—¿Y el peor momento, ése que borraría ahora mismo?
—Sobre todo la última temporada, porque, al final, te pasan cosas que no dependen de ti. Sufres mucho, pero tampoco lo puedes explicar porque nunca encuentras el momento. No entiendes nada, vas sufriendo y, al final, sientes que no vales para nada. Por suerte, todo vuelve a su cauce y no hay que darle ni mucha importancia ni poca.

—¿Le ha dolido más por sucederle eso en el equipo de su ciudad?
—Sí, porque todos sueñan desde pequeño en jugar en el equipo de su ciudad. Cuando lo consigues y ves que cambian tanto las cosas... Si algo me ha dado la experiencia es ver que lo que depende de uno tiene un tanto por ciento muy pequeño. Hay años que haces las cosas y juegas 30 partidos y, en cambio, hay otros que, haciendo lo mismo, juegas cinco. Es un tanto por ciento muy pequeño el que depende de ti. En el fútbol hay muchas más cosas de las que se ven sólo los domingos.

—Decidió afrontar una experiencia internacional en la India. ¿Cómo decide uno irse hasta ahí?
—Había pasado muchos años en Segunda B, luego en Segunda y en Primera. Tenía un año más de contrato con el Eibar, pero había pasado por muchas situaciones. Me llegó la opción de ir a la India y mi agente me dijo que creía que era la hora de recoger un poco lo sembrado. Yo pensé: ‘Pues sí, igual es el momento’. A todo el mundo le gusta terminar su carrera y tener la vida no resuelta pero sí por lo menos con una casa y las cosas un poco más encarriladas. Me fui allí y disfruté muchísimo, sobre todo la segunda temporada, en la que salimos campeones de liga. A todos los que me han preguntado por la India siempre les he animado a ir, porque es parecido al sistema de la NBA, con un partido cada cuatro días, mucha promoción, un entrenamiento el día anterior en el campo en el que vas a jugar… Está todo muy bien organizado y te sientes futbolista al cien por cien.

—¿Qué se pensó más: ir a la India o Ibiza?
—Cuando vas por primera vez a un sitio, te cuesta. La primera vez que fui a la India me costó mucho. Aquí tenía amigos y todos me contaban que lo que había era ilusión.

—¿Es usted uno de los que pueden decir que han cumplido su sueño?
—Sí, pero es verdad que siempre te quedan espinas. A ver si aquí hay un buen año y podemos sacar alguna.

—¿Qué sueño le queda pendiente?
—He jugado siempre play off a Segunda y nunca he subido. Es verdad que también los he jugado a Segunda B y sí subí, como con el Alcalá de Henares y el Valencia Mestalla. Siempre está ahí esa espinita. A ver si hay suerte, pero eso está aún muy lejos. Nuestra ilusión es ganar el próximo domingo.

—Su sinceridad es muy conocida. Si le hablo de alcanzar el play off, ¿me hablará de ello o seguirá ese discurso interiorizado de ir partido a partido y domingo a domingo?
—Sinceramente, si pensara que íbamos a estar en mitad de tabla, no habría venido. Pienso que, si hacemos las cosas bien, podemos pelear con los mejores. Luego, el fútbol es como es y no sabes si vas a quedar cuarto, segundo o séptimo. Tenemos mucha ilusión y esperanza en el trabajo del día a día y se ve que podemos estar arriba, pero ya lo veremos los domingos. Por ahora, yo veo un equipo que puede estar arriba, pero a ver si los domingos lo seguimos cumpliendo. 

—O sea, que ve mimbres para alcanzar el play off.
—Yo, por lo que veo en el día a día y en el vestuario, sí, pero tampoco soy un conocedor del grupo I de Segunda B. La realidad te la va dar el partido a partido.

—Ojalá quede mucho, ¿pero cómo se imagina su retirada?
—No lo he pensado. Estos años atrás, en los que he estado sufriendo mucho, pensaba de una manera y ahora, cuando vuelvo a disfrutar, pienso de otra. Por lo tanto, vengo a entrenar cada día con una sonrisa y alegría. Disfruto de este buen grupo que hay y ya veremos dónde nos lleva el baloncito. Yo siempre digo que el balón sigue rodando y no se para en ningún sitio. Por mi currículum, ya se ve que he ido a un sitio y a otro porque siempre pienso: ‘¿Y si es as ahí donde voy a ser feliz?’.

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