La Candidatura Ibérica formada por España y Portugal espera haber convencido a los miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA y ser elegida hoy, al filo de las 16.00 horas, sede del Mundial de 2018, meta por la que lucha contra Rusia, Inglaterra y Holanda/Bélgica.

El examen de la Comisión Técnica lo pasó con sobresaliente, lo mismo que el de la ilusión, el trabajo y las ganas, pero el jueves queda el último, para el que todos los deberes están bien hechos, y sólo queda la decisión del tribunal.

Los mejores estadios del mundo y el peso que el fútbol ibérico tiene internacionalmente son los principales reclamos de la candidatura de España y Portugal para organizar el Mundial de 2018, con la mayor oferta de entradas, plazas hoteleras y red ferroviaria de alta velocidad.

Solidez
El campeón de Europa y del mundo, propietario también de la Liga más potente y con las máximas estrellas, presentará hoy de la mano de su vecino Portugal un proyecto sólido y con escasa necesidad de inversión en infraestructuras para organizar un torneo que España ya albergó con éxito en 1982.

Dieciocho sedes, 21 estadios y 3,7 millones de entradas, las cifras más altas de los cuatro aspirantes, corresponden a la Candidatura Ibérica, que ofrece también más de un millón de habitaciones y un bajo coste de inversión, en torno a 675 millones de dólares, aspecto nada desdeñable en el momento económico actual.

Siete estadios de elite, el partido inaugural en el Camp Nou y la final en el Santiago Bernabéu, redondean un proyecto que cuenta con la posibilidad de celebrar en tres ciudades distintas las semifinales y el partido por el tercer puesto, con la coordinación de un mando único de seguridad para los dos países.

España jugaría los partidos en su territorio y Portugal en el suyo. La competición se celebraría del 15 de junio al 11 de julio con 45 encuentros en España y 19 en Portugal, entre ellos uno de las semifinales y el tercer puesto.