Gregorio Manzano durante el partido contra el Getafe. | Reuters

El Mallorca ha levantado el campamento en Jerez con el deseo de alterar su dinámica como foráneo. Al margen del triunfo atrapado el pasado jueves entre los muros del Coliseum Alfonso Pérez, los de Manzano sólo han recopilado una victoria lejos de Son Moix esta temporada. El conjunto balear, que se distingue por su fortaleza como local (es, junto al Madrid, el único equipo de la Liga que cuenta todas sus actuaciones en casa con un triunfo), necesita darle brillo a sus números a domicilio para blindar el rango europeo que se ha ganado durante la primera vuelta y reforzar una candidatura que parecía imposible a principio de curso. Además, los rojillos pelearán en Chapín contra un colista y las malas experiencias de la campaña anterior obligan a subir una marcha.
Los dígitos que está redactando el Mallorca en sus desplazamientos distan bastante de los que moldea en su propio cuartel general y el propio Manzano se lo ha recordado estos días a sus futbolistas. «Hay que mejorar nuestras cifras como visitantes, todos lo tenemos claro. Debemos anticiparnos a esos rivales fuertes que pasarán por Palma en la segunda vuelta y que nos pueden restar puntos», explicaba el viernes el técnico durante la rueda de prensa previa al encuentro de esta tarde.
Hasta el momento, el Mallorca sólo ha sido capaz de reunir siete puntos en diez funciones como forastero, que se resumen en un triunfo, cuatro empates y cinco derrotas. Además, ha encajado el doble de tantos (18) de los que ha marcado (9). En cinco meses de competición se han sellado una serie de igualadas de mucho mérito (Villarreal, Atlético de Madrid, Valencia y Espanyol), pero también algunas caídas especialmente dolorosas, como la del Molinón (4-1) o La Rosaleda (1-1). La única alegría completa se remonta al 13 de diciembre. Ese día, los bermellones acabaron con el histórico maleficio del Reyno de Navarra gracias a un gol estratosférico de Gonzalo Castro (0-1). Hoy, en principio, todo parece diseñado para recuperar las sensaciones de aquella tarde. El Xerez ha disputado diez encuentros en Chapín y todo lo que ha conseguido es un triunfo (Villarreal) y dos empates (Málaga y Sporting), adornados con cinco goles a favor y diecisiete en contra.

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Malas experiencias


Sobre el papel, el Mallorca debería encontrarse un chollo, aunque le conviene no despistarse. Manzano se hartó de repetir el viernes que el de hoy «es un partido trampa» y que si sus jugadores no gestionan bien el encuentro regresarán esta noche a la Isla «con malas caras». Según el técnico, sus temores se deben al carrusel de cambios que ha sufrido el club andaluz en su estructura deportiva, aunque seguramente tampoco ha olvidado lo mal que se lo hicieron pasar algunos colistas la temporada pasada. El Sporting le sacó los colores en Palma (0-2), el Betis le pasó por encima en el Ruiz de Lopera (3-0), el Recreativo precipitó la salida del palco de Vicenç Grande (2-3) y el Osasuna le restó crédito en el antiguo Sadar (1-0). Sólo un empate en Montjuïc contra el Espanyol (3-3) amortiguó esa corrosiva tendencia.