La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado archivar la imputación de la Infanta Cristina, sobre quien pesan dos delitos fiscales en el marco del caso Nóos, al recriminar que se le acuse en base a «sospechas» y a un «raquítico 'pudo saber'», lo que a su juicio la sitúa en una «posición de indefensión», tal y como expone en un escrito presentado ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma. A pesar de ello, el fiscal pide que la considere responsable civil a título lucrativo por haberse beneficiado de 587.413 euros.

Junto al escrito de acusación de 572 páginas que este martes ha entregado el fiscal Pedro Horrach para solicitar hasta 103 años de cárcel a los acusados en la causa, el representante de la acusación pública ha presentado un anexo de trece páginas en el que apunta a la inexistencia de «dato, indicio, documento o declaración que acredite lo que hasta el momento ha sido incapaz de justificarse: una mínima prueba de cargo indiciaria y objetiva» de la participación de la Duquesa en un supuesto fraude al fisco.

«Tras meses de afanada investigación, la conclusión que se ha extraído es un raquítico 'pudo conocer' que sitúa a Doña Cristina de Borbón en una posición de indefensión», subraya el fiscal en su escrito, en el que señala a la «vulneración de la presunción de inocencia» en detrimento de la hermana del Rey Felipe VI y a una «falta de coherencia» a la hora de imputarle los hechos delictivos que pesan sobre ella.

Es más, carga contra la Audiencia Provincial de Baleares, que el pasado mes confirmó el encausamiento de la Duquesa por los dos delitos contra la Hacienda pública, al aseverar que para ello el tribunal realizó un «errático paseo interpretativo», después de que, por los mismos hechos, en 2012 tanto el juez José Castro como la Audiencia rechazasen imputar a la Infanta y este año hayan dejado las puertas abiertas a que se siente en el banquillo de los acusados.

«Se pasa sin complejos del «desconocimiento» al «debería saber». Del «no tenía porque conocer» al «pudo conocer». Cuatro versiones distintas por las que transita en relación a una misma circunstancia: si conocía o no que Aizoon era una sociedad instrumental», incide Horrach en alusión a los hechos concretos que se le imputan a Doña Cristina: haber contribuido a que su marido, a través de Aizoon -de la que ambos son copropietarios- pudiera defraudar hasta 337.138 euros en las cuotas del IRPF del 2007 y el 2008.

Y ello, según la Audiencia, al facturar a través de la mercantil del matrimonio, como si de rendimientos de actividades económicas se tratasen y no personales, las retribuciones que cobró de numerosas entidades privadas de las que era consejero asesor, y de este modo tributar menos en su declaración de la renta.

Anticorrupción abunda al respecto y recuerda que el motivo por el que ya fue revocada la primera imputación de la Infanta fue por el hecho de que desconocía que Aizoon sirviese de empresa 'pantalla' para desviar los fondos públicos obtenidos por su esposo y el exsocio de éste, Diego Torres, a través del Instituto Nóos. «Si la Infanta «no tenía por qué conocer» que Aizoon era una sociedad instrumental utilizada por su cónyuge para presuntamente apoderarse de fondos públicos, ¿por qué tenía que conocer que era una sociedad instrumental para defraudar a la Hacienda pública?», se pregunta al respecto.

«La reflexión es obvia», prosigue el fiscal, aseverando que «si Aizoon forma parte de un entramado ficticio denominado Grupo Nóos y, tal y como la Audiencia ha reconocido, la Infanta desconocía el carácter instrumental de las sociedades de este grupo, no es coherente afirmar que conocía sin embargo el carácter ficticio de Aizoon».

«DE SIMPLE ELEMENTO DECORATIVO A IMPUTADA»

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De hecho, lamenta que «nada se dice» para justificar el hecho de que la Infanta, «de simple figurante o elemento decorativo» en el Instituto Nóos, «pasa sin solución de continuidad a «imputada» como consecuencia de una pretendida posición de «garante» en la entidad Aizoon».

Sobre el hecho de que se considere que cooperó en que Urdangarin pudiera valerse de Aizoon para tributar menos en su declaración de la renta, Horrach apunta que «es imposible concretar la contribución de la Infanta en la defraudación fiscal del IRPF de su cónyuge, si no es por el hecho objetivo de ser socia de la entidad simulada. Sin más aditamentos» y, tal y como destaca en base a la jurisprudencia del Tribunal Supremo (TS), «permanecer como socio en una sociedad no significa participar en el fraude».

Más en concreto, una de las sentencias del Alto Tribunal a las que alude el fiscal establece que «la participación en un negocio jurídico simulado, en principio, no es por sí un hecho típico ni penalmente relevante. En realidad se lo puede considerar un acto neutral desde el punto de vista penal. La doctrina reciente estima que estos actos son comportamientos cotidianos y socialmente adecuados».

Por tanto, incide Horrach en que «tan innegable e innobjetable» es que era socia de una entidad mercantil «como innegable e inobjetable es que dicho hecho es, en sí mismo, irrelevante desde el punto de vista penal». «E innegable e innobjetable es que, aparte del dato de la participación societaria, el auto ñen el que la Audiencia confirmó la imputación de la Infantaí no describe un mínimo relato indiciario de cooperación. Se limita a señalar que «de alguna manera» ha podido contribuir».

«E innegable e innobjetable es que los tribunales exigen, lógicamente, datos indiciarios mínimamente racionales de la existencia del dolo, para someter a una persona a un juicio oral», abunda.

Por otro lado, el escrito recalca cómo los gastos personales en que incurrió la Duquesa a través de la tarjeta de crédito de Aizoon «son ridículos», rebatiendo el hecho de que la Audiencia concluyese que Doña Cristina «manejaba las cuentas» de la entidad al cargar en ellas los gastos de sus tarjetas bancarias. «Se trata de una afirmación cuando menos aventurada, porque el concepto jurídico, contable y social de «manejar» las cuentas de una entidad societaria tiene poco que ver con el acto de gastar», apostilla.

DISTORSIONES

Es más, afirma Horrach que la afirmación del tribunal «queda desvirtuada totalmente» al comprobar que tanto en la instrucción del caso Nóos como en la inspección realizada por Hacienda hay un sólo comprobante de gasto que efectuó la Infanta con cargo a la tarjeta de Aizoon: la factura del restaurante L'Escarabat Negre, por 352 euros, el 21 de agosto de 2007.

El fiscal concluye su escrito recordando que el Ministerio Público «ni puede ni debe tolerar eventuales distorsiones en función del perfil personal, social o de otra índole de un determinado ciudadano», y asevera que la Agencia Tributaria realiza «cientos de inspecciones anuales en entidades mercantiles idénticas a Aizoon, esto es, coparticipadas por cónyuges, en las que los ingresos proceden de la actividad profesional de uno de ellos y las mismas finalizan en sanciones administrativas exclusivamente para el cónyuge generador de los ingresos».