Tres cruceros en es Botafoc, en Ibiza. | DANIEL ESPINOSA - Archivo

Las navieras han visto trastocada toda su programación de cruceros por el impacto del coronavirus, de ahí que su previsión de escalas en el puerto de Palma se va a reducir un de 60 %, lo que hará que dejen de venir más de 350 cruceros y un millón de cruceristas.

La programación de escalas en la Autoritat Portuària de Balears (APB) constata anulaciones masivas de cruceros hasta el 31 de agosto, ya que la decisión del Govern de que lo último que tiene que abrirse son puertos y aeropuertos, afecta de lleno a los cruceros que tienen a Palma como puerto base (inicio y final de cruceros).
Gasto

Las navieras que más escalas perderán son Costa Cruceros, Aida Cruises, TUI Cruises y MSC Cruises. A estas empresas hay que sumar Norwegian Cruises, Royal Caribbean y Marella Cruise, que están en la misma situación y pendientes de cómo evolucionan los acontecimientos.

Los consignatarios y agencias de viajes que trabajan en este segmento vacacional estiman que el gasto medio de un crucerista en la ciudad supera los 100 euros por día, de ahí que la estimación que realizan es que por cada crucero que no venga se dejarán de ingresar más de 100.000 euros diarios en todos los sectores productivos en Palma, caso de transporte, comercio, restauración, excursiones y oferta complementaria.

La Cámara de Comercio de Mallorca indica el sector de los cruceros, a falta de protocolos de contención del coronavirus en la industria turística, tendrá que adaptarse a los cambios que se van a producir a medio plazo. El año 2020 se da por perdido y de cara a 2021 «se espera que haya un protocolo para los cruceros, más aún en los barcos grandes de 3.000 a 6.000 personas. Las empresas esperan que se establezca un tipo de código sanitario para viajar».

La patronal CLIA señala que tienen que primar las cuestiones sanitarios «porque la salud es lo primero, pero la actual situación tiene que evolucionar y las administraciones deben de actuar en consecuencia. Estamos hablando de un negocio que genera riqueza y dinamiza las ciudades reciben los cruceros, como es el caso de Palma».

Todas las navieras están a la espera de los requisitos que se les van a exigir para revitalizar un sector que está en estos momentos inoperativo, con los puertos cerrados y el temor de que las medidas sanitarias que van a estar vigentes a partir de ahora limiten la capacidad de pasajeros a bordo de los cruceros.

Las empresas propietarias de las navieras ven con incertidumbre el futuro de los cruceros, porque el escenario que se avecina es completamente diferente. Las autoridades portuarias europeas que forman parte del grupo de trabajo Cruise 2030 call for action apuntan que el negocio va a registrar un antes y un después, en concreto en todas las medidas de prevención sanitarias.