Coronavirus

Los centros educativos, cortafuegos para la transmisión de la COVID-19

| Palma |

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Del conjunto de alumnos de Baleares –alrededor de 190.000–, se han notificado 34 PCR positivas en la última semana. Las estrictas medidas de prevención, unas familias implicadas y la ayuda del profesorado han convertido los centros educativos en lugares seguros.

Del conjunto de alumnos de Baleares –alrededor de 190.000–, se han notificado 34 PCR positivas en la última semana. Las estrictas medidas de prevención, unas familias implicadas y la ayuda del profesorado han convertido los centros educativos en lugares seguros.

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Si ha habido una opinión unánime, es que el 2020/2021, el curso escolar que ahora termina, ha sido de los de más difíciles que se recuerdan. Sin embargo, se ha demostrado que las escuelas son sitios seguros. No sólo eso. Las primeras evidencias muestran que se han comportado como auténticos cortafuegos de la transmisión de la COVID-19.

Para entenderlo, la directora general de Salut Pública, Maria Antònia Font, se refiere a los brotes allí confirmados. «De los 1.175 detectados en Baleares desde hace un año, sólo 17 se han producido, de forma exclusiva, dentro del ámbito de los centros educativos», explica. Esto significa que el alumno empezó allí los síntomas sin que se hallara ningún otro positivo entre miembros de su familia y la transmisión se quedó dentro del colegio o instituto, sin pasar a un escenario secundario diferente.

«Habrá que analizarlo profundamente pero ahora pensamos que es porque se han vigilado muy bien los síntomas dentro del sector de la educación, todo el mundo ha estado pendiente de cumplir las normas», explica Font. «Además hay que dar la enhorabuena a las familias que han acogido bien las recomendaciones y a los profesores que han sido unos grandes aliados», insiste.

Los datos indican que las familias han entendido bien los síntomas y han seguido los protocolos, aunque también es cierto que los menores pueden ser menos transmisores del virus. Lo cierto es que «en ningún otro ámbito se ha visto un cortafuegos tan claro como éste».

Pese a los 17 brotes exclusivos de este ambiente, también hubo 83 mixtos donde la educación ha estado implicada. Cuando un brote es mixto se identifica el caso primario, donde empieza la cadena de transmisión, y los secundarios, donde están la mayoría de los casos que no son el primero, para ver por dónde se está expandiendo.

Sabiendo esto, es relevante que «sólo nueve de los brotes mixtos se originaron en un centro», explica la responsable de salud pública de Baleares. El resto, 74 fueron secundarios y de éstos, 55 empezaron en el ámbito familiar, 17 sociales y una pequeña parte de ámbito laboral pero, al llegar a los colegios, se paraban. «Es otra forma de ver cómo se cortaron los contagios. Es lo que dice la evidencia», advierte.

Y es que «donde más se contagian las personas es donde no se controlan las medidas de prevención, por eso insistimos en que se mantengan, porque funcionan».

El 63 % (739) de los brotes detectados hasta esta semana son de ámbito mixto, el más frecuente. Mientras que los segundos más comunes (158) han sido los de ámbito familiar o domiciliario, es decir, con contagios entre las personas convivientes o que suceden por encuentros entre familias.

En el ámbito exclusivamente social se han registrado 97 brotes, un 8 % del total y el resto se reparte entre los que ha habido en medios de transporte o deportes.

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