Una niña recibe la vacuna contra el Covid-19.

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Durante toda la pandemia un total de 227 niños de hasta 18 años han ingresado en un hospital de Balears a causa de la COVID. De éstos, 22 han llegado a empeorar hasta necesitar una UCI y uno de ellos, ya en esta sexta ola, ha fallecido.

Los pediatras reconocen que los niños tienen una afectación mucho más leve que los adultos por el SARS-CoV-2, aunque al haberse disparado la incidencia respecto a cepas anteriores, al final hay ingresos y también fallecimientos.

«No debemos olvidar los números», advierte el presidente de la Sociedad Pediátrica de Balears (Sopeba) y responsable de la única UCI pediátrica de las Islas en Son Espases, Juan Carlos de Carlos, quien afirma que el beneficio de la vacuna «es claro y directo».

A su lado, asiente Marianna Mambié, portavoz de la Asociación de Pediatras de Atención Primaria de Balears (Apapib). «Hay una falsa percepción de que la infección es infrecuente en niños», afirma.

Y da nuevos datos para que se entienda mejor: si la incidencia de la meningitis es de 0,7 casos por 100.000 habitantes y los niños se vacunan; cuando se inició la campaña de la COVID, en esta franja de edad, la incidencia era de más de 500. Ayer estaba a más de 4.000. «El riesgo cero no existe, se puede desarrollar una enfermedad grave en edad pediátrica», advierte. «No sabemos cuál sí y cuál no», añade De Carlos.

Y por si el argumento de que se pueda agravar la enfermedad no convence, ofrecen otro: el de los efectos indirectos.

Más motivos
Los representantes de las sociedades pedriátricas de Balears defienden que la vacunación es la única herramienta que permitirá volver a la normalidad. «La infancia además ha sufrido la dureza de las restricciones. Las cuarentenas siguen afectando a los niños», describe Mambié. Problemas de salud mental, depresión, autolesiones, retrasos en el habla por el uso de la mascarilla, exceso en el uso de tecnologías, desajustes alimenticios... Son algunos de los daños colaterales de la pandemia. Para terminar con esto, «cuanto más vacunados el virus circula menos y muta con menos facilidad. Por lo que el beneficio es colectivo», añaden.

Consecuencias en el futuro
¿Y sobre los posibles efectos de la vacunación dentro de unos años? «No hay datos que permitan sospechar efectos de este tipo. Lo que sí sabemos es lo que produce la infección con efectos a corto y largo plazo. Hay que tratar lo que vemos, no lo que hipotéticamente pueda pasar, que sería muy raro, aunque la evaluación de las vacunas es continua», responde De Carlos. «Es la mejor arma que tenemos y no hay que dejarla en base a opiniones, rumores o precauciones porque la infección la tenemos ahora».

En el caso de que los niños ya se hayan contagiado de COVID, «entiendo las dudas porque ésta es de las pocas vacunas que recomendamos a pesar de haber pasado la enfermedad», señala Mambié. «La inmunidad es más sólida, durará más y se reforzarán las defensas que ya ha producido la enfermedad natural, evitará el desarrollarla de forma grave», insiste. Además, son compatibles con todas las vacunas del calendario.