La banca rescata las hipotecas inversas a jubilados para mejorar su calidad de vida | Daniel Espinosa

Los bancos que operan en Baleares van a comenzar a dar hipotecas inversas a jubilados mayores de 65 años mediante las cuales, con la garantía hipotecaria de su vivienda en propiedad, recibirán    a cambio una renta mensual    con la que pueden mejorar su calidad de vida.

Los préstamos, que están garantizados por la vivienda en propiedad, están exentos de tributación y el cobro puede ser anual o mensual. Las entidades ofrecen este producto financiero a jubilados y pensionistas mayores de 65 años que tienen amortizada su vivienda, mediante las cuales los titulares de las mismas solicitan este tipo de préstamos con el objetivo de complementar su pensión, pagar a un cuidador, reformar la casa, hacer frente a gastos médicos, abrir un negocio o cualquier otra necesidad que tenga el usuario.

Este producto financiero, que comenzó a implantarse en nuestro país en 2005    y que lo paralizó la pandemia, según los bancos va a tener un crecimiento exponencial en Baleares, porque se trata de una solución viable, interesante y beneficiosa para las personas mayores de 65 años. «Este colectivo puede, de este modo, rentabilizar su patrimonio inmobiliario y mejorar su liquidez. Es un producto financiero nuevo, pero seguro», apuntan.

Santander Seguros y Mapfre, en este sentido,    crearon a finales de febrero de este año una    sociedad conjunta que operará, una vez obtenidas las preceptivas autorizaciones, como establecimiento financiero de crédito para desarrollar la hipoteca inversa y que se distribuirá en exclusiva a través de las redes de ambas compañías en Balears.

Con este acuerdo, Santander y Mapfre apuestan por liderar el negocio de hipoteca inversa en el mercado español y ofrecer servicios especialmente diseñados para el segmento senior. CaixaBank y BBVA están    también estudiando la creación de departamentos específicos ante el potencial crecimiento de las hipotecas inversas.

Requisitos

La hipoteca inversa afecta directamente a las personas mayores de 65 años y supone, en la práctica, un préstamo financiero al propietario/a de la vivienda, garantizado por ésta. «No es rápida su formalización, pero en cuanto se firma, se pacta el cobro de una cantidad mediante rentas periódicas. Los cobros están exentos de tributación. Aunque se agote la renta que aporta la entidad financiera al propietario, el titular de la hipoteca inversa podrá seguir en su casa hasta que fallezca y se irán acumulando los intereses, según lo que se pacte entre la entidad y el usuario», señalan fuentes bancarias.

La titularidad de la casa siempre será del cliente y las mismas fuentes añaden: «Aunque se agote la renta que aporta la entidad al propietario en función del valor de tasación de la vivienda, el titular podrá seguir viviendo en su casa hasta que fallezca. Cuando el último de los propietarios muera, los herederos podrán vender la casa y devolver lo entregado por el banco (más intereses) o pagar la deuda y recuperar el piso».

En las Islas, el porcentaje de personas mayores propietarias de los pisos en los que viven sin cargas hipotecarias, según el INE,    supera el 87 %.