Antonio y Pedro Juan Hormigo exhiben su obra en s'Alamera

«Me gusta que la escultura sea funcional», aseguró Pedro Juan Hormigo, cuya obra en bronze puede visitarse en el centro cultural

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El conseller de Cultura, Marià Serra junto a Pedro Juan Hormigo.

El conseller de Cultura, Marià Serra junto a Pedro Juan Hormigo.

02-02-2011

Pedro Juan Hormigo fue el encargado de presentar ayer en el Centre Cultural s'Alamera la muestra que se inaugura hoy a las 20 horas y en la que presenta sus obras junto a las de su tío Antonio.
El conseller de Cultura, Marià Serra, relató la historia de esta saga de artistas, que ya ha alcanzado su tercera generación. Más tarde, Serra repasó la historia familiar y la prestigiosa trayectoria de Antonio Hormigo en todo del mundo: «Sobre todo en Alemania, sienten una gran pasión por las grandes esculturas hechas con madera de olivo de este artista». En lo que a temática se refiere, la exposición, que podrá visitarse a partir de hoy, destaca por la vertiente de la naturaleza y la mitología, que rompe los moldes de la escultura clásica en lo que a representación se refiere.
Según el conseller, en la obra de Antonio Hormigo, el artista trata de «obligar a quien mira la obra a descubrir qué hay al otro lado». El sobrino del creador apuntó que sólo trabaja con maderas que han sido cortadas previamente y confesó que «ojalá llegue a la mitad de su nivel de trabajo porque creo que es un gran artista».
Por su parte, Pedro Juan Hormigo, trabaja con un material distinto al de su tío, el bronze y en las piezas que presenta mañana destacan las de pequeño formato. En tono divertido comentó al final de la presentación que en lo que respecta a su trabajo artístico, «he hecho algunas cosas con mi pelo y otros materiales. Pero como dice mi padre, lo serio, lo que se puede entender, siempre es en bronce».
A Pedro Juan Hormigo le gusta jugar con los vacíos que crean sus esculturas y profundizar en la muerte, un tema que es muy importante en su obra. «Hay gente que me explica la lectura de mis obras y me parece veinte veces más maravillosa que la mía, ya que algunas son difíciles de entender. Otras, por el contrario son bastante evidentes», explicó. El artista confesó, sosteniendo un candil que había creado, que «me gusta la escultura que sea funcional. Disfruto mucho haciendo este tipo de cosas ya que son objetos que disfruto más como capricho personal que como objetos escultóricos», concluyó.

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