El Far de ses Coves Blanques de Sant Antoni acoge una exposición de fotografías muy especial. Se trata de una colección de un centenar de imágenes tomadas por el fotógrafo Alfredo Benito (Carabias, Segovia, 1916) y en las que aparecen jugadores de fútbol como Ladislao Kubala o Alfredo Di Stéfano, ciclistas como Federico Martín Bahamontes y Eddie Merckx, el boxeador José Legrá, el atleta Mariano Haro o actores o actrices como Alec Guiness, Fernando Rey, Joselito, Carmen Sevilla, Sara Montiel, Glenn Ford, Esther Williams o Mariano Moreno, Cantinflas.

La idea de organizar esta exposición que se puede ver hasta el 16 de junio en Sant Antoni surgió de un profesor del instituto en el que estudia la nieta de Benito cuando éste cumplió cien años y se le rindió un merecido homenaje por parte del ayuntamiento de la localidad. Entonces, el concejal de Cultura, Fran Tienda, se puso también manos a la obra para preparar esta muestra que, según la familia, «es pequeña pero está hecha con mucho cariño y con un gran esfuerzo»

Alfredo Benito, residente en la isla desde hace décadas, se tituló en la Escuela Oficial de Periodismo y puede presumir de ser el primer fotógrafo con carné de prensa de España. Sin embargo, sus primeros años de vida no fueron nada fáciles ya que al quedarse viuda su madre, con ocho años tuvo que vender ajos por la calle para ayudar en la economía familiar hasta que un fotógrafo lo recogió, lo apadrinó, lo llevó al colegio y le enseñó en su estudio. Precisamente fue en aquel ático todo de cristal y tapado con cortinas donde aprendió a iluminar fotografías para ser, con el paso del tiempo, una de sus grandes virtudes a la hora de revelar sus imágenes.

Tras vivir la Guerra Civil muy de cerca – estando en Barcelona de vacaciones lo movilizaron y estuvo a punto de ir al Frente del Ebro –, regresó a Madrid y comenzó a trabajar en el diario Marca. Poco a poco se fue labrando una reputación, siendo, por ejemplo, el fotógrafo oficial del Festival de Cine de San Sebastián desde que se fundó en 1953 hasta la década de los 60. «Iba a los estrenos, las cenas y las entregas de premios y cuando llegaba al hotel María Cristina junto a mi mujer montaba un laboratorio en el cuarto de baño donde revelaba los carretes y hacía las copias que al día siguiente distribuía para la prensa o para los carteles», recuerda el veterano fotógrafo segoviano.

Cuando en 1952 se creó la Escuela de Periodismo, y con su hija Isabel recién nacida, Benito se licenció en Periodismo siendo el primer fotoperiodista de España y el número 6 de la Asociación de Prensa de Madrid.

Durante aquellos años se hizo amigo del popular restaurador Pedro Chicote quien le pagó la celebración de su boda en su local de la Gran Vía de Madrid y quien le avisaba siempre que iban famosos allí. Esto, unido a que cubría estrenos de cine y teatro, hizo que se convirtiera en uno de los fotógrafos más estimados entre los actores de la época como Adolfo Marsillach, Julia Gutiérrez Cava o Benito Perojo. «Hace poco me localizó un periodista mexicano que estaba haciendo una enciclopedia del periodismo mundial y me dijo que la conocidísima actriz mexicana María Félix le había dicho que las mejores fotos de su vida se las había hecho un señor que se llamaba Alfredo y que vivía en Madrid. Y ese señor, era yo».

Al mismo tiempo, Alfredo Benito fue fotógrafo deportivo, trabajando en el diario Marca desde 1942 a 1984.

Durante este tiempo llegó a cubrir grandes citas deportivas como los Juegos Olímpicos y los campeonatos mundiales de fútbol, permitiéndole viajar por todo el mundo en una época en la que España vivía en el régimen franquista y en el que no era fácil ser periodista y menos aún trabajar como fotógrafo. Además, siguió cada paso de las andanzas por Europa del Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Fútbol Club Barcelona, conociendo a a toda una generación de jugadores que hicieron historia en el fútbol español, entre ellos, aquellos que ganaron el Campeonato de Europa en 1964 en España. No en vano, Benito fue el autor de la fotografía que recoge el mítico gol de Marcelino en la final de aquel campeonato ante la URSS.

Durante estos años el segoviano fue un auténtico privilegiado, viajando por todo el mundo a gastos pagados, fotografiando grandes eventos y llegando incluso a fabricarse un invento, una especie de pletina que sujetaba dos cámaras, enroscadas por abajo, una al lado de la otra con un asa y con un disparador que accionaba las dos al mismo tiempo para realizar fotografías en color y en blanco y negro, ya que unas las mandaba a Deportes 2000 y otras a Marca.

Una vida llena de anécdotas

Por todo ello, su vida está llena de anécdotas que recuerda su hija Isabel. «Cuando colaboraba para una revista argentina de fútbol que publicaba los partidos de la liga española porque allí había muchos exiliados para enviar los domingos por la noche los carretes iba al Aeropuerto de Barajas, hablaba con los pilotos y en un sobre se los metía para entregarlos cuando llegasen. Ahora esto por razones de seguridad hubiese sido imposible pero él siempre acababa buscándose la vida como podía».

También su hija recuerda cómo le impactó el accidente de avión en el que perdió la vida el famoso gimnasta Joaquín Blume en 1959. «Yo era pequeña y me acuerdo que vino impresionado porque cuando fueron a tomar las fotografías y mientras subían el monte como podían en un momento él se agarró, sin saberlo, de una mano de uno de los muertos marcándolo esto de por vida».

Incluso, Alfredo Benito fue un hombre muy avanzado para su época estando siempre en contra del machismo. «Cuando se rompió la presa del pueblo de Sanabria vino indignado porque decía que eran las mujeres quienes reconstruían el pueblo, cargaban leña y cuidaban a los niños mientras los hombres estaban en el concejo del pueblo con la garrota y la boina, hablando sobre lo que tenían que hacer».

En 1984, a los 63 años y tras jubilarse como fotógrafo de Marca, se mudó a Ibiza donde tenía junto a su familia una casa de veraneo. A pesar de que su intención era poner un huerto y olvidarse de todo, continuó colaborando con el desaparecido diario La Prensa de Ibiza, y con Diario de Ibiza, formando y enseñando a jóvenes fotógrafos como Vicent Marí, al que conoció cuando éste tenía 16 años. A este periódico permaneció ligado hasta cumplir los 90 años, organizando todas las fotos, escribiendo los nombres de los personajes e informándose sobre ellos aunque no les conociera.

«Ha tenido carnet hasta los 90, siempre fue muy buen compañero, ayudaba a todo el mundo a sentirse útil y tuvo una vida social muy intensa de trabajo siendo un enamorado de su profesión al que no le gustaban ni las cartas ni la bebida. Además, tenía una habilidad especial para captar la belleza, sobre todo de las mujeres sin que fuera un posado al uso sino fotografías tomadas en una comida o en una cena y por eso, todas ellas le querían mucho», concluyó su hija Isabel.

Aprendió a economizar fotogramas durante la época de la Posguerra

Alfredo Benito vivió en los años posteriores a la Guerra Civil cuando se sufría una gran miseria. Por ello conseguía la película fotográfica a través de unos amigos suyos que eran cámaras en el NODO. «Ellos tenían más dinero, sus cámaras filmaban en 36 milímetros y las colas que cortaban para rebobinar se las daban a él para que montara un carrete a mano y después, con 8 ó 9 fotogramas se hacía un reportaje». No en vano, una de sus virtudes era la de economizar al máximo. «Si tenía 7 fotogramas para hacer un reportaje de fútbol, las destinaba a las dos alineaciones, al banderín del árbitro y lo que quedaba para los goles, o si le tocaba cubrir una vuelta ciclista, se iba antes al lugar para recorrer el trayecto y localizar los mejores sitios para las fotos», recuerda su familia.

Alfredo Benito cuenta con numerosos premios y condecoraciones como dos Medallas de Plata al Mérito Deportivo, una con Franco y otra con Felipe González, o un premio por su trayectoria de la Asociación Balear de Periodistas y Publicistas.

LA CITA

FOTOGRAFÍAS DE ALFREDO BENITO

La exposición se puede ver en el Far de Ses Coves Blanques de Sant Antoni hasta el 16 de junio en horario de martes a domingo de 15:30 a 21:30 horas.