2015, David Baret

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No sé si ha llegado el momento de hacer revisión de lo que ha sido 2014 pero, en cualquier caso, diciembre siempre suena a repaso general de cuál fue la música que nos tocó bailar. Tengo la sensación de que Menorca no despierta de la atonía económica en la que se encuentra. Quizás se esté produciendo crecimiento en algún rincón pero resulta evidente que el pequeño comercio no lo nota y que las empresas de la isla siguen con la prudencia como pauta para sus inversiones. El mercado inmobiliario se mueve, pero las compraventas obedecen a partes iguales a situaciones límite o inversiones millonarias. La falta de vuelos y la temporada reducida siguen marcando la pauta de nuestra economía sin solución, como lo veo haciendo desde hace cinco años cuando aterricé por primera vez aquí, sin ningún escenario que invite al optimismo contagioso. Dentro de la fraseología de este 2014, el presidente de CAEB dijo en su momento que la solución al transporte aéreo era política. Si la conjunción astral no lo ha resuelto esta vez, con todas las instituciones del mismo color desde Maó, pasando por Palma y hasta Madrid, habrá que pensar en la vía judicial, como ya apuntan algunas personas influyentes de esta sociedad, con el propósito de reclamar el ejercicio de unos derechos fundamentales, obstruidos por el solo hecho de vivir y residir en Menorca. Es una teoría un tanto quijotesca que para unos cuantos alberga algo de luz después de haber agotado la paciencia del diálogo.

Ahora bien, en la cara B del disco de este 2014 también está la falta de consenso interno de Menorca sobre la famosa hoja de ruta turística, un debate que parece eterno, que no se abre nunca o cuando se abre no deja estar a todos los que deberían estar. El no hacer penaliza cada vez más en una sociedad de recursos limitados y precios forzadamente altos como los nuestros, con una densidad de población tan baja. El ser pocos es un privilegio para los que amamos la tranquilidad pero esta cada vez está volviéndose más cara.

Es desesperante ver cómo los meses de noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y abril prácticamente carecen de compromisos turísticos que atender para una industria que es la que genera más empleo en nuestra isla.

Por si fuera poco, me ha llegado estos días la dolorosa noticia de que hemos perdido para el año que viene el congreso médico que tuvo lugar en mayo y que trajo a Menorca más de un millar de especialistas durante cuatro días. Espero que no sea cierta. Por otro lado, gracias a Dios y a Palatchi, se confirma y se mantiene la Menorca Maxi para finales del mismo mes. Una de cal y otra de arena para el próximo 2015.

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