El empleo temporal se resentirá de una temporada atípica

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Las terrazas deben garantizar la distancia de dos metros entre mesas y por ello han podido ampliar su espacio. De momento, su clientela es local.

Las terrazas deben garantizar la distancia de dos metros entre mesas y por ello han podido ampliar su espacio. De momento, su clientela es local.

Aina Ginard

Los hoteles de Baleares se preparan para empezar la temporada turística en julio o incluso antes. Todo parece indicar que podrán llegar visitantes internacionales, aunque todavía está en el aire cuántos establecimientos decidirán abrir sus puertas. Las cadenas se inclinarán por abrir de forma paulatina su portafolio en las Islas, aunque la inmensa mayoría asume que no podrá abrir todos sus establecimientos. La temporada no será buena, pero son muchos los empresarios que confían en no perder tanto como los primeros augurios vaticinaban. Especular ahora sobre el porcentaje de hoteles que abrirán sus puertas es aventurarse en exceso y saber qué ocupación tendrán es imposible. La realidad, en todo caso, es que muchos establecimientos que ya habían fijado su mirada en abril de 2021 están ahora convencidos de que podrán abrir. El número de reservas es bajo, si bien en los últimos días, desde que Pedro Sánchez anunciara que a partir del primero de julio podrán llegar turistas a España sin pasar una cuarentena, han aumentado de forma significativa las nuevas contrataciones.

La situación actual de cada establecimiento es diferente. Los que optaron en su momento por una comercialización directa se encuentran ahora sin la seguridad que aportan los turoperadores. Y no saben si conseguirán reservas suficientes para rentabilizar una eventual apertura de puertas. En todo caso, la práctica totalidad de hoteles de Baleares tiene una buena parte de sus habitaciones en garantía con diferentes turoperadores. Deberán renegociar los contratos y todo hace pensar que la necesidad empujará los precios a la baja. En este sentido, los hoteleros, aunque reacios a bajar precios y lanzar por la borda el trabajo realizado en los últimos años -con importantes subidas en los índices de rentabilidad (RevPar y ADR)-, son conscientes de que para mejorar la ocupación será imprescindible ceder en el factor precio. Eso sí, nadie apuesta por bajar los estándares de calidad.

Durante la segunda quincena de junio se podría llevar a cabo una prueba piloto de turismo internacional que supondría la llegada de entre 2.000 y 3.000 visitantes alemanes. El Govern balear quiere presentar esta propuesta al Gobierno central, que debe autorizarlo. La prueba permitiría comprobar los protocolos y Baleares se podría mostrar como un destino seguro.

Un factor primordial para conocer el devenir de la temporada turística es el estado de los mercados emisores. En principio, el mercado alemán se activará ya a mediados de junio, aunque a España comenzará la llegada de turistas germanos el primero de julio. La gran incógnita es saber cuál será el comportamiento del mercado británico. Hoy por hoy, todo apunta a que reaccionará más tarde -en agosto, indican diferentes hoteleros-, aunque la evolución de la pandemia será determinante.

Meliá e Iberostar ya han anunciado la fecha de apertura de algunos establecimientos. Iberostar reabrirá sus primeros hoteles en Baleares en junio para poder probar los nuevos protocolos implantados. El primero será el Iberostar Cristina, de la Playa de Palma. La cadena cuenta con un Medical Advisory Board que ha desarrollado más de 300 medidas de seguridad sanitaria.

Por su parte, Meliá ha implementado el programa de seguridad Stay Safe With Meliá certificado por Bureau Veritas Iberia. La compañía abrirá al menos 50 hoteles en España en la segunda quincena de julio, sobre todo en Balears, Canarias, Andalucía y Levante. Los primeros hoteles que se abrirán en Mallorca serán el Hotel Meliá Palma Marina, del Passeig Marítim de Palma, y el hotel Meliá Calvià Beach. A partir del 8 de julio iniciará una campaña llamada ?Come back? para estimular las reservas.

Trabajadores temporales

Que haya temporada turística permitirá a muchos trabajadores que están inmersos en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) volver al trabajo. Sin embargo, hay muchos trabajadores temporales que no tienen garantizado un empleo este verano, especialmente en el sector de la hostelería.

Tal y como indica el artículo 7º del convenio colectivo de hostelería que se firmó en julio de 2018, los hoteles están obligados a tener el 75% de los trabajadores con contrato fijo o fijo discontinuo. Concretamente, se firmó lo siguiente: «Los criterios relativos a la relación entre contratación temporal y la plantilla del centro de trabajo, a partir de 25 trabajadores, queda fijada en un 75 por ciento entre fijos ordinarios y fijos discontinuos en cada centro de trabajo, por lo tanto, hasta un 25 por ciento podrán ser contratados al amparo de las distintas modalidades de contratación temporales o a tiempo determinado, quedando incluidos en dicho porcentaje las contrataciones a través de empresas de trabajo temporal que no podrán superar el 10 por ciento de la plantilla. Para los centros de trabajo de 11 a 25 trabajadores, el porcentaje de plantilla de acuerdo a los criterios del presente apartado será del 65 por ciento de empleo fijo ordinario o fijo discontinuo».

Es decir, que la mayoría de establecimientos puede tener como máximo un 25% de su plantilla con contrato temporal. Y muchos hoteleros no contratarán a este personal porque no habrá demanda suficiente en términos de ocupación y no tienen obligación legal de hacerlo.

Hace un año, a fecha de 30 de junio de 2019, había 470.908 afiliados a la Seguridad Social en total. Eran 140.574 en la hostelería en Baleares y, de estos, 54.998 tenían contrato temporal. En concreto, 29.644 estaban empleados en servicios de alojamiento y 25.354 en servicios de comidas y bebidas, de acuerdo con los datos del Ibestat. Otros 17.564 afiliados tenían contrato temporal en el comercio.

Mientras que a finales del tercer trimestre, a fecha de 30 de septiembre, figuraban en las Islas 447.525 afiliados a la Seguridad Social. De estos, 128.339 estaban en la hostelería, en particular 75.151 en servicios de alojamiento -24.275 de ellos temporales- y 53.188 en servicios de comidas y bebidas -18.578 con contrato temporal-.

A 30 de junio, el 34,2% de todos los trabajadores afiliados a la Seguridad Social tenían contrato temporal, y en concreto en servicios de alojamiento eran el 36,96% de los empleados. Por islas, a finales del segundo trimestre había 58.554 afiliados en servicios de alojamiento en Mallorca y, de ellos, 20.900 con contrato temporal (35,69%). En Menorca eran 4.413 afiliados en alojamiento, el 38% con contrato temporal sumando 1.677 trabajadores. En Ibiza, de los 16.102 afiliados en hostelería, tenían contrato temporal 6.773 (42,06%). Y en Formentera, de 1.130, 294 eran temporales (26,02%).

La opción de no contratar a temporales, por tanto, podría afectar a alrededor de 30.000 personas que no trabajarían este verano.

Solo en Mallorca, hay 305.337 plazas hoteleras, a fecha de 25 de mayo. Más de la mitad son hoteles, con 174.311 plazas. Sin embargo, es posible que los apartamentos turísticos, así como los aparthoteles, sean las tipologías más demandadas este verano, ya que disponen de cocina y, por tanto, sus huéspedes no tienen la necesidad de utilizar tanto los espacios comunes. En Mallorca hay 33.710 plazas de apartamentos turísticos y 79.873 de hoteles apartamento. Además, hay 101.008 plazas de alquiler vacacional, que se contabilizan aparte de las 305.337 plazas de alojamientos hoteleros.

El Gobierno de Pedro Sánchez reguló los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para que puedan prolongarse más allá del estado de alarma. En general, las compañías hoteleras están estructuradas en grandes empresas que acumulan trabajadores de diferentes centros de trabajo (hoteles). La decisión de abrir es evaluada al detalle por las empresas, puesto que si ?sacan? del ERTE a un grupo de trabajadores para abrir un hotel, la empresa ve cómo las bonificaciones a la Seguridad Social del resto disminuyen. Es decir, que reanudar la actividad en algunos establecimientos aumenta significativamente también los costes de los trabajadores que continúan en el ERTE, así que las cadenas ven difícilmente viable abrir solo un hotel.

La liquidez es esencial para la supervivencia de las empresas que se han visto afectadas por el cierre inducido. En este sentido, CaixaBank ha concedido 447 millones de euros de crédito al sector hotelero balear en 229 operaciones durante el primer cuatrimestre, un 179% más que en el mismo periodo el año anterior.

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