El compromiso medioambiental de Coinga

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Santi Tadeo y Fernando Rita, en las instalaciones de Coinga, en Alaior.

Santi Tadeo y Fernando Rita, en las instalaciones de Coinga, en Alaior.

Gemma Andreu

La Cooperativa Insular Ganadera (Coinga) quiere afianzar su futuro de la manera más sostenible posible y por ello puso en marcha hace dos años una serie de compromisos medioambientales, sociales y ecológicos que tenían que ver no solo con el entorno, sino también con sus productos y sus productores. Es un paso más de esta empresa, referente del desarrollo del campo menorquín que supuso una gran alianza entre payeses y productores hace 54 años para crear una gran quesería comunitaria que pudiera dar salida a los millones de litros de leche que se producen y a las toneladas de queso que se elaboradan.

Las turbulencias de la COVID-19 no solo no han puesto un freno al plan trazado por su Consejo Rector presidido por Guillermo de Olives, sino que han acelerado la toma de decisiones con la incorporación del economista Santi Tadeo como nuevo gerente de la entidad cooperativista tras la jubilación de su antecesora, Margarita Tudurí. La entidad da trabajo a 40 personas en su fábrica de Alaior pero genera más de un centenar de puestos de trabajo indirectos en el campo menorquín.

BIENESTAR ANIMAL. A principios de 2020 la principal entidad de certificación de España y una de las primeras del mundo, AENOR, hizo entrega a Coinga del certificado de bienestar animal Welfair basado en el proyecto europeo Welfare Quality, convirtiendo a la cooperativa menorquina en la primera empresa del sector lácteo de Balears en obtener esta acreditación.

Con este sello de calidad, la entidad cooperativista demostraba que en las cerca de 70 fincas que suministran leche a la cooperativa se estaban siguiendo buenas prácticas en cuanto al bienestar animal. Esto significa que en todos los llocs que llevan la leche a Coinga se procura a las vacas una buena alimentación con instalaciones limpias y suficiente espacio por animal, se proporciona un alojamiento confortable a las reses en cuanto a temperatura o facilidad de movimiento y que con ello los animales pueden gozar de una buena salud en el que la relación con sus cuidadores es emocionalmente positivo con mínimos comportamientos agresivos. Todas estas pautas que mide el certificado Welfair fueron comprobadas por los auditores de AENOR que se desplazaron hasta las fincas para comprobarlo in situ.

“Para nosotros, el hecho de poder demostrar todas estas buenas prácticas se traduce también en una garantía para los consumidores que se están aplicando una serie de medidas estandarizadas y consensuadas a nivel europeo para velar por el bienestar animal en todo el ciclo productivo”, explica Santi Tadeo, que se incorporó hace un año a Coinga pero donde ya había ejercido de director financiero en el pasado.

LECHE DE PASTOREO. Tras este primer certificado de bienestar animal, la cooperativa ha seguido trabajando este 2020 en conseguir también el certificado que demuestre que la leche que emplea para elaborar sus productos, es de vacas de pastoreo. Una iniciativa que, más allá de las buenas prácticas en los llocs, quiere incidir en su preocupación para la producción de alimentos de calidad con una leche obtenida de manera natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Después de un plan de formación a los ganaderos que se inició hace dos años, se ha ido comprobando desde el Departamento de Calidad de Coinga que los animales pastan en libertad siguiendo un protocolo mínimo de 5 horas al día, 150 días al año o bien 750 horas, requisito que la mayoría cumple y supera. “A diferencia de las vacas estabuladas, que comen prácticamente piensos procesados y ensilados, las vacas que pastan en libertad se alimentan principalmente de hierba verde de los prados y esto hace que la leche y los productos finales que se elaboran resulten más naturales y nutritivos con un perfil de ácidos grasos más saludables y una mayor concentración de ácidos grasos polisaturados”, detalla Tadeo.

De hecho, Coinga persigue el poder establecer unos mínimos de pasto superiores a los que fijan los protocolos porque los animales que están en libertad hacen ejercicio y están mucho menos estresados que los animales estabulados, lo que también contribuye a su mejor bienestar. En este sentido, las fincas que ya se han adaptado a este nuevo tipo de producción, que son prácticamente todas, están obteniendo una prima por litro de leche superior tanto por el bienestar animal como por el pastoreo. El objetivo es disponer cuanto antes de este nuevo certificado, lo que la convertiría en la primera empresa de Menorca en obtenerlo.

A finales de 2020 Coinga selló su compromiso medioambiental con el desarrollo y ejecución de un nuevo proyecto de energías renovables de la mano de la empresa EDF con la instalación de 930 placas fotovoltaicas de 400 WP en los 2.019 metros cuadrados de cubierta de la cooperativa en Alaior. Una inversión que la ha convertido en la mayor planta privada de autoconsumo de Menorca. Con este proyecto renovable se alcanzará una potencia total de 372 Kwp que servirá para abastecer la producción de sus productos lácteos ya que con la energía solar captada, podrán cubrir el 43 por ciento de su consumo diurno. “Además también conseguiremos un ahorro del 30% de la factura eléctrica que pagamos y hemos estimado una reducción anual de 225,20 toneladas de CO2 a la atmósfera”, añade Tadeo.

PLANES DE FUTURO. A pesar de la difícil situación económica causada por la COVID-19, Coinga ha garantizado la recogida y el pago de la leche a los payeses a lo largo de todo el año. No solo eso, también ha asumido excedentes de leche de la isla para transformarlos en cuajada y darles una salida. De cara a 2021 Coinga piensa mantener su compromiso con el sector del campo menorquín y, para poder ofrecer la excelencia en sus productos, también quiere primar a los productores con el pago de un precio más alto sobre la leche según la calidad de la misma. Este 2020 ha llegado a pagar 35 céntimos por litro de leche.

“El propósito de Coinga es mimar la manera en que se producen nuestros alimentos, siendo respetuosos con los animales y con el medio ambiente porqué así lo creemos y porque los consumidores y la sociedad nos lo está también demandando. De este modo también estaremos dando un valor añadido a la marca”, detalla Tadeo.

En ese sentido, el Departamento de Calidad de la firma menorquina trabaja para 2021 en el desarrollo de nuevas medidas más sostenibles para su implantación, pero su compromiso viene de lejos. “Ahora nos hemos propuesto alcanzar una nueva cima con la reducción de la presencia de plásticos en los envases”, concluye el gerente de Coinga, Santi Tadeo.