Vicent Marí preside la Asociación de Apicultores de Eivissa desde 2016. | Daniel Espinosa

Multifloral, pero también monoflorales, con unas características que la hacen única y diferente. Así es la miel de Eivissa, que está luchando de la mano de Vicent Marí, presidente de la Asociación de Apicultores de Eivissa, para conseguir la séptima Denominación de Origen Protegida (DOP) de España después de que este manjar ibicenco se incorporara en el catálogo de alimentos tradicionales de Balears este verano.

“Miel como la de Eivissa no hay; es única y singular por sus parámetros físico-químicos y porque debido a su alta demanda tiene un contenido hidrometilfural muy bajo, que es lo que cataliza digamos los parámetros químicos ella miel, y una diastasa muy alta. Esto la hace única y esto no pasa en ninguna otra miel del país y me atrevería a decir de toda Europa”, explica Vicent Marí.

La miel de Eivissa también es especial en cuanto a la cantidad de polen que contiene. Así, para que una miel sea considerada monofloral debe tener un 51% de polen proveniente de la planta (romero, tomillo o algarrobo, por ejemplo). Pues algunas de las mieles de Eivissa analizadas el año pasado dieron resultados mucho más elevados: “Una miel analizada de algarrobo arrojó que tenía un 81,3% de algarrobo; esto es algo inaudito. No hay miel en todo el país que tenga estos porcentajes tan elevados. También una de las analizadas de trébol amarillo arrojó como resultado un 76,9%”. Además de estas dos variedades monoflorales, también existe la multifloral por ejemplo, precisa Marí.

LOS DATOS

En su proceso de documentación para presentar la candidatura de la miel de Eivissa a la DOP, Marí realizó casi 2.500 encuestas a personas en sitios como mercados de abastos, mercados de productos locales en pueblos, cooperativas y tiendas y así realizó un estudio de oferta y demanda. En este sentido, el 78,5% de minoristas vende miel de Eivissa en sus establecimientos y el 60,45% de las personas consumidoras de miel entrevistadas consumía miel de Eivissa.

Quienes contestaron que no consumían miel precisaron que se debía al precio del producto (25,54 euros por kilo), pero hay que tener en cuenta que “por cada kilo de miel que se produce hay 10 de demanda; es la ley de la oferta y la demanda, el precio sube cuanta más demanda hay”. El año pasado se produjeron 12.600 kilos frente a los 12.300 de 2019, unas cifras que año a año aumentan.

Sin embargo, este ejercicio la cosecha no será tan buena debido a la falta de lluvias: “Este año no llegaremos a ocho”, precisa Marí, quien lidera una asociación que cuenta con 116 socios y 3.255 colmenas censadas a día 1 de marzo de este año. La importancia de la apicultura es tal en la mayor de las Pitiüses que las colmenas que hay representan el 23,75% del total que hay en toda Balears.

EL RETO

Vicent Marí forma parte de la junta directiva de la Asociación de Apicultores desde el año 2013 y asumió la presidencia en 2016. En todos estos años no ha parado de desarrollar la cultura apícola en la isla y de difundir la importancia de las abejas no solo en el mantenimiento de los ecosistemas y del medio ambiente sino para el conjunto de la sociedad: “Un 76% de lo que nos comemos es gracias a ellas y el porcentaje restante gracias a otros polinizadores, como podría ser el viento”, precisa. Un día, el presidente de los apicultores tuvo un sueño.

“La gente que me conoce sabe que cuando tengo un sueño prevalente lo llevo a término, más pronto o más tarde. Ése sueño fue que conseguía la séptima denominación de origen protegida de la miel de toda España. Y así fue como empezó todo”, explica Marí. En este sentido, han presentado a la DOP las monoflorales de algarrobo y trébol amarillo. En septiembre del año pasado empezó con todos los trámites, “pero no se puede proteger un alimento si antes no lo tienes catalogado y el primer paso fue catalogarlo”. Presentó un informe de casi 300 páginas con analíticas anuales de las mieles, búsqueda histórica y las encuestas, entre otros datos.

Este pasado mes de julio defendió su propuesta ante la Comisión de Alimentos Tradicionales de Balears y todas las islas. Y lo consiguió. Marí calcula, confía y espera conseguir la DOP para la miel de Eivissa el año que viene, pero por delante aún le quedan trámites farragosos, técnicos y complejos que está asumiendo enteramente él por su cuenta ya que este proceso no implica ningún tipo de coste económico para la asociación que representa.

CULTURA APÍCOLA

Marí, que ofrece cursos gratis de apicultura, trabaja en otros proyectos como en la creación de un museo apícola y un proyecto de recuperación de la abeja autóctona destinado a criar abejas ibicencas, “sobre todo las reinas para distribuir por la isla y recuperar el linaje mitocondrial”. Este proyecto de recuperación lleva implícito la creación de una granja-escuela en la que impartir los talleres y visitas a centros escolares y personas interesadas, además de criar abejas ibicencas. Además, se está planteando escribir “un libro blanco de la práctica apícola, prácticas”.

Marí hace un llamamiento a los propietarios de fincas para que dejen poner colmenas ya que la situación de la abeja en Eivissa es delicada “porque hay muy poca floración y mucha deforestación; hace 20 o 30 años todos tenían un pequeño huertecito en casa y ahora esto no es así”. Además, anima tanto a particulares como a ayuntamientos que siembren en los jardines plantas autóctonas, como el romero o la lavanda.