Eivissa pone freno a la masificación viaria

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Atasco en la zona del puerto para entrar a la ciudad de Eivissa. El Consell quiere limitar la entrada de coches de alquiler y de caravanas a la isla.

Atasco en la zona del puerto para entrar a la ciudad de Eivissa. El Consell quiere limitar la entrada de coches de alquiler y de caravanas a la isla.

Daniel Espinosa

Formentera se convirtió en 2019 en el primer territorio en limitar la entrada de vehículos con el objetivo de combatir la saturación turística y preservar el frágil ecosistema de una isla de apenas 72 kilómetros cuadrados y 12.000 residentes. Y lo hizo bajo el paraguas jurídico de Ley para la Sostenibilidad Ambiental y Económica de Formentera, aprobada por el Parlament balear en enero de ese mismo año, y que permite al Consell de la pitiusa del sur establecer un cupo máximo de vehículos sobre la isla. Una medida de la que ha tomado nota el Consell d’Eivissa, institución que pretende presentar una propuesta al Govern balear para poner freno a la circulación masiva de vehículos por su red viaria.

“Que existe saturación de vehículos en la isla en momentos muy puntuales es un hecho que casi todo el mundo comparte. Se trata de que el Govern nos dote de herramientas para que cada año los ibicencos puedan laminar esos picos puntuales, sobre todo en lo referente a caravanas que no van a los cámpings y a las grandes flotas de alquiler que pagan sus impuestos fuera”, asegura el vicepresidente primero del Consell d’Eivissa y responsable del departamento de Infraestructuras Viarias, Mariano Juan, del Partido Popular.

PARQUE MÓVIL. Según los últimos datos publicados por el Ibestat, el parque de vehículos de la isla de Eivissa era en 2020 de 151.415 unidades, lo que supone prácticamente un vehículo por cada residente y una tasa de 997,29 por cada mil habitantes. Es la más elevada de todas las islas del archipiélago balear aunque inferior a la registrada en los años 2019 y 2018, ejercicios en los que se contabilizaron más vehículos que personas en la mayor de las Pitiüses. “Hemos iniciado un proceso de diálogo con los sectores que pueden aportar datos para elaborar una propuesta al Govern. Hace falta recopilar datos reales y su evolución para dejar de hablar de sensaciones y hacer una propuesta seria que tiene que salir del consenso entre los ibicencos”, añade Mariano Juan.

CONSENSO. El Govern balear también considera que una de las claves y condicionantes para que Eivissa tenga una ley similar a la de Formentera para limitar la entrada de vehículos será “el consenso entre la ciudadanía y los agentes sociales y económicos”, además de la elaboración de “un plan de movilidad integral para dar alternativas de desplazamiento a la gente que no podrá entrar en coche”, apunta el conseller de Mobilitat i Habitatge, el ibicenco Josep Marí Ribas.

Y Mariano Juan recoge el guante: “Creo que si (el consenso) se consiguió en Formentera, todas las entidades ibicencas tienen que estar a la altura y hacer aportaciones para llegar a una buena propuesta para el Govern. La experiencia ha demostrado que solo se nos escucha en Mallorca cuando vamos unidos”.

Desde el sector del alquiler de vehículos también están de acuerdo en limitar la entrada de vehículos a Eivissa, una medida que les afectaría directamente aunque Juan Cárdenas, presidente de la Asociación de Rent a Car de PIMEEF, defiende que su sector no es el culpable de la saturación en las carreteras ibicencas. “Siempre estamos en el punto de mira cuando no representamos ni el 15% del total de coches. No somos los que creamos el problema”, destaca, y apunta que en un verano normal circulan un máximo de 20.000 coches de alquiler en Eivissa. “A los ibicencos nos gusta ir metidos en nuestro coche”, insiste Cárdenas.

TRANSPORTE PÚBLICO. En caso de que el Govern elabore una normativa para limitar la entrada de vehículos a la isla de Eivissa y el Parlament dé su visto bueno, una de las medidas que deberían ir en paralelo sería la mejora del transporte público. A diferencia de lo que pasa en Mallorca, donde es el Govern quien tiene las competencias en transporte terrestre, en Eivissa es el Consell Insular quien gestiona las líneas de autobús. Un servicio público que ofrecen cuatro empresas concesionarias desde hace décadas que está en pleno proceso de renovación y modernización desde que en 2018 expiraran los contratos suscritos estas compañías. “La limitación de vehículos no se entiende sin una mayor inversión en transporte público. Estamos completamente convencidos de que el plan de líneas que se va a aprobar este mismo año, con un incremento de frecuencias y de líneas, va a ser un impulso definitivo a la movilidad sostenible. Más frecuencias, nuevas conexiones y autobuses sin emisiones contaminantes son la clave para la limitación de vehículos que vienen de fuera”, destaca Juan.

En este sentido, desde el Govern no creen que limitando solamente la entrada de coches de alquiler y de autocaravanas se pueda solucionar el problema de la saturación en las carretera. Para el conseller Marí Ribas, la limitación que propone el Consell d’Eivissa “está bien, pero no es suficiente”. “En Formentera es muy evidente que el problema le llega de fuera ya que en verano se multiplica el número de vehículos que circulan por la isla. Pero en el caso de Eivissa parte de los problemas los tiene dentro, por lo que limitar el acceso de coches de fuera no será suficiente para evitar los problemas de tráfico y se tendrá que reforzar esta medida con políticas propias de movilidad, sobre todo de mejora de la red de transporte público”. E insiste: “El Govern piensa que se tiene que reducir el uso del coche en general y favorecer el transporte público, en bicicleta y a pie. Si limitar los coches en Eivissa sirve para esto, estaremos de acuerdo. Y si el Consell d’Eivissa nos lo pide y nos presenta una propuesta seria y trabajada, le daremos prioridad. El Govern siempre ha estado al lado de los consells insulars”.

FORMENTERA. En el tercer verano de aplicación del proyecto formentera.eco, que regula la entrada de coches y motos a la menor de las Pitiüses, por las carreteras formenterenses han circulado una media diaria de 17.963 vehículos durante los 76 días de limitaciones, entre el 24 de junio y el 7 de septiembre, cuando el tope máximo de vehículos establecido para este año se había fijado en 20.591. La novedad de este año ha sido la ampliación de esta medida a la última semana de junio y la primera de septiembre, por lo que para compararlo con los dos años anteriores solo se puede tener en cuenta los meses de julio y agosto. En este sentido, la media de vehículos que ha circulado diariamente por la red viaria de Formentera ha sido de 18.138, un 4,4% menos a la registrada en 2020, cuando la media fue de 18.969 vehículos.

Como ya pasó el año pasado, en agosto se han agotado las cuotas de vehículos de visitantes. En el caso de los turismos, con un techo máximo de 2.080 coches para turistas y 220 para residentes en Eivissa, el cupo se ha llenado cinco días (14, 15, 16, 19 y 20 de agosto); mientras que en el caso de las motos, con un cupo de 210 para visitantes y 20 para ibicencos, el cupo se ha agotado 11 días, entre los días 14 y 22 además del 26 y 27 de agosto.

Para el Consell de Formentera, “se han alcanzado los objetivos marcados para este año, pero el tráfico en nuestras carreteras continúa siendo excesivo y se producen momentos de saturación en las horas punta”, apunta el conseller de Mobilitat, Rafael González. Por esta razón, “tenemos que continuar rebajando el techo de vehículos durante los próximos años, un hecho que demuestra que Formentera tiene que continuar adelante con este proyecto para conseguir una movilidad cada vez más sostenible, que sea adecuada a la capacidad de acogida de la isla y satisfactoria para los residentes y visitantes”, añade González.

El cupo máximo de vehículos de este año ha sido un 8% inferior al que se estableció en 2019, año en el que se puso en marcha el proyecto formentera.eco. Y la intención es que en los próximos dos años se rebaje este techo en otro 8% si así lo decide el Consell d’Entitats, órgano en el que están representados el sector económico y social de Formentera.