En Sampol apostamos claramente por la energía verde y creo que, en un futuro, la generación será 100% verde. Hasta entonces, el gas natural jugará un papel fundamental como elemento clave para la transición energética, permitiendo sustituir los generadores que, a día de hoy, aún queman gasoil en Eivissa y fueloil en Canarias.

En breve saldrán concursos en Balears y Canarias para renovar parte de la potencia base existente obsoleta y altamente contaminante. Estos concursos son concesiones limitadas en el tiempo en los que la inversión privada es amortizada con una retribución reconocida por el coste del combustible, y la operación y mantenimiento de la central, con una tasa de rentabilidad limitada por ley, y tomando como referencia una instalación bien gestionada. Concepto este último que, en una zona geográfica con un monopolio de generación térmica, puede ser un tanto ambiguo mientras no haya nada con que comparar.

Proponemos centrales híbridas con motores que usarán gas natural e hidrógeno verde para generar electricidad. Estos motores permiten mezclar hasta un 15% de hidrógeno sin necesidad de modificarlos. A día de hoy, el Estado aún no reconoce ninguna retribución por el hidrógeno renovable como combustible, debido a su alto coste en comparación con el gas natural. Por ello, insto al legislador a realizar el esfuerzo necesario para que lo incluya, valorando el beneficio de reducción de emisiones y no limitarse a una cuestión económica. Si las fuerzas políticas no ayudan a impulsar el hidrógeno será difícil acelerar su integración al ritmo que necesitamos.

La energía eléctrica no se puede almacenar de una forma rentable, pero sí en baterías o en saltos de agua (proyecto Chira Soria en Gran Canaria). Sin embargo, hoy en día el coste es muy elevado. La forma más rentable de conservar la energía eléctrica es almacenando el combustible que la genera. De esta forma, hasta que no se logren motores que consuman 100% hidrógeno verde, se gestionará la energía arrancando los motores solo cuando sea necesario. Es decir, cuando las renovables no basten.
Un parque eléctrico renovado tiene una tasa de ceros energéticos mucho menor que un parque obsoleto como el que tenemos ahora, con algunos motores con más de 25 años de vida. En Canarias, por ejemplo, todavía hay calderas con turbina de vapor quemando fuel, generadores en los que, por su baja eficiencia, no tendría sentido cambiar el combustible a gas natural porque estarían quemando GN con una mínima eficiencia. La única solución de transición válida es la sustitución completa de todos estos generadores obsoletos por motores de gas de última generación con rendimientos del orden del 50% a cualquier régimen. Si queremos asegurar el suministro eléctrico y ser respetuosos con el medio ambiente tenemos que apostar por el gas como transición, tal y como propone la Comisión Europea, y al mismo tiempo ir paulatinamente aumentando la mezcla de hidrógeno a medida que la técnica y el coste lo permitan. Estos nuevos concursos traerán seguridad energética, mayor eficiencia, menores emisiones, nuevos puestos de trabajos de larga duración, rotura del monopolio actual y generación de I+D+i que quedará en las Islas.

Para poder dar unas cifras exactas de los nuevos puestos de trabajo que generarán estas centrales tenemos que esperar a que el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico publique la potencia a subastar en estas convocatorias, y estimo que crearemos al menos unos 230 puestos de trabajo de calidad. De los que 200 formarán parte de la fase de construcción de la planta energética, 25 serán operarios y cinco personas se integrarán en el área de I+D+i del grupo.

No sabemos cuándo se publicará el concurso, pero estamos preparados desde hace 15 años para romper el actual monopolio de generación térmica en Balears y Canarias. Las Islas ganarán en seguridad de suministro y disminuirán sus emisiones, impulsando su transición energética.