El piloto mallorquín Toni Planas estaba a punto de partir de Kabul hacia Palma para celebrar esta noche con su familia y amigos que el próximo lunes comenzaba a trabajar para una compañía de Dubai y dejaba de hacer escalas en Afganistán, cuando un grupo talibán asaltó el hotel en que se alojaba y le mató.

«Ayer por la noche estaba en el 'hall' del hotel con la maleta pendiente de venir para acá, teníamos una cena de despedida esta noche», ha contado su amigo Bernat Castell, que ha comparecido esta tarde en rueda de prensa para expresar el dolor de la familia de Planas ante su muerte en el atentado perpetrado en el hotel Intercontinental de Kabul, que se ha saldado con veintiuna víctimas.

El piloto, de 48 años, casado y padre de una niña de 9 años, residía en Palma y llevaba algo más de un año trabajando para la compañía turca Saga Airlines a los mandos de un Airbus 310 en la ruta Fráncfort-Estambul-Kabul, pero el próximo 1 de julio se incorporaba a una empresa de vuelos de carga con base en Dubai.

«Llevaba la aviación en la sangre», ha relatado su amigo, quien ha recordado que Planas fue instructor de vuelo y pilotó para la compañía Air Comet hasta que ésta cerró, lo que le obligó a buscar trabajo fuera de España.

«Esta mañana, a las 9.15 horas, el embajador español en Afganistán ha dado la terrible noticia a su mujer. La familia está desolada», ha explicado el portavoz.

La Dirección General de Víctimas del Terrorismo ha informado a los allegados del piloto que la repatriación del cadáver se demorará un mínimo de 72 horas y la Delegación del Gobierno en Baleares ha puesto a disposición de la familia a un psicólogo para ayudarles a sobrellevar la situación.

El amigo de Planas ha relatado que tras el cierre de Air Comet se integró en Saga Airlines pese a que ello le suponía pasar mucho tiempo alejado de su mujer y su hija y asumir el riesgo de hacer escalas en Kabul, una capital sacudida por la guerra y el terrorismo.

«Estaba un mes volando y venía a casa tres o cuatro días, pero al final cobraba poco y mal. Encontró en Dubai una empresa de aviación de carga que le pagaba muchísimo mejor. Estaba encantado», ha contado Castell.

Tras anunciar a Saga que se daba de baja en la compañía, el piloto podía haber dejado de trabajar hace casi dos semanas, pero la empresa le pidió el favor de esperar hasta hacer un último vuelo a Kabul que finalmente ha resultado fatal.

«Esto demuestra el tipo de persona que es, porque todos les decíamos 'quédate en Palma, no seas tonto', pero el dijo: 'Me gusta quedar bien'», ha explicado su amigo.

Castell ha incidido en que el piloto «quería buscar mejores condiciones económicas para él y su familia» y estaba muy ilusionado con su nuevo destino, donde «había empezado a buscar colegio para su hija».

Condolencias

Instituciones baleares como el Parlament, el Consell de Mallorca o el Ayuntamiento de Marratxí, municipio donde está arraigada la familia del piloto fallecido, han condenado hoy el ataque a un hotel de Kabul en el que ha muerto el mallorquín Antoni Planas y han expresado sus condolencias a sus seres queridos.

El presidente del Parlament balear, Pere Rotger, ha condenado en un comunicado el atentado perpetrado esta noche en el Hotel Intercontinental de Kabul, en Afganistán, en el que ha muerto el ciudadano mallorquín, así como otras 17 personas y ha expresado sus más sentidas condolencias a la familia de Planas.

También la presidenta del Consell de Mallorca, Maria Salom, ha manifestado en nombre de la institución insular sus condolencias a la familia y amigos de Antoni Planas.

El alcalde de Marratxí, Tomeu Oliver, en nombre del Ayuntamiento y de los ciudadanos del municipio ha expresado también sus condolencias a la familia del piloto mallorquín muerto en Afganistán y ha señalado que su familia es muy conocida en el municipio donde residen en la zona de Sa Cabaneta.

La noticia del atentado y la muerte del ciudadano mallorquín ha dejado «consternados» a todos los vecinos del núcleo, según señala el consistorio en un comunicado.

Oliver ha hablado personalmente con familiares del fallecido para transmitirles el pésame y ofrecer su apoyo y el del Ayuntamiento «en estos momentos tan difíciles para todos».

Antonio Planas, de 48 años de edad casado y con una hija, fue instructor de vuelo en el aeródromo de Son Bonet antes de trasladarse a trabajar para la compañía turca Saga Airlines el pasado mes de enero, ha informado el Ayuntamiento.

Estas condolencias se suman a la expresada esta mañana por el presidente del Govern, José Ramón Bauza. El mandatario autonómico, exalcalde de Marratxí, que también conoce personalmente a la familia del fallecido.

Atentado

El comando asaltó el establecimiento en torno a las diez de la noche locales del martes, cuando muchos de los huéspedes estaban cenando, y, tras tener noticia del ataque, cientos de Policías y comandos afganos se desplazaron al lugar entre escenas de gran confusión. El atentado dejó a su paso 18 muertes en total, las de ocho milicianos, dos policías y otros ocho civiles.

Según confirmó un portavoz de la misión de la OTAN en el país, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), en el operativo también tomaron parte helicópteros de la organización, que mataron a algunos de los insurgentes.

«La fuerza afgana nos pidió apoyo y enviamos nuestros helicópteros, que detectaron a varios de los insurgentes en el tejado. Les atacamos y matamos, mientras la fuerza afgana actuaba en el interior del hotel», explicó el portavoz militar.

El ataque ya fue reivindicado anoche por el portavoz talibán Zabiulá Muyahid.

Las autoridades creen que los insurgentes, armados al menos con granadas, rifles y chalecos cargados con explosivos, penetraron en el establecimiento a través del jardín situado en la parte trasera del mismo.

El Intercontinental es un edificio de seis plantas que cuenta con varios sistemas de seguridad y domina una colina en el oeste de la ciudad, y sus cinco estrellas han sido un reclamo tradicional para los extranjeros más pudientes de visita en Kabul.

En los últimos meses, los talibanes han incrementado sus acciones ofensivas con la llegada del buen tiempo, cuando tradicionalmente se recrudecen los combates en el país centroasiático en el marco de lo que las milicias insurgentes denominan su «ofensiva de primavera».

Kabul, que es una de las siete zonas en las que las fuerzas afganas asumirán la responsabilidad de la seguridad a partir de julio, o la sureña ciudad de Kandahar han sido escenario habitual en los últimos años de acciones como la de esta madrugada.

Julio es el mes marcado en el calendario para el inicio de la retirada de Afganistán de la fuerzas internacionales, en la actualidad compuestas por unos 150.000 soldados.