El régimen sirio acusó ayer a países árabes y occidentales de ser cómplices de los autores del doble atentado del viernes en Alepo, que causó 28 muertos, y dio un plazo de tres días a Túnez y Libia para que cierren sus embajadas en Damasco. En una carta a los secretarios generales de la ONU, la Liga Árabe, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Organización de Cooperación Islámica, el Ministerio sirio de Exteriores denunció que el ataque pretendía socavar la seguridad del país.

El viernes, 28 personas murieron y 235 sufrieron heridas en un doble atentado con coches-bomba contra dos sedes de la Agencia de Inteligencia de la Policía Militar y de las fuerzas antidisturbios en Alepo, la segunda ciudad de Siria.

Terroristas

Inmediatamente después, el régimen acusó a «grupos terroristas», mientras que el Ejército Libre Sirio (ELS), integrado por militares desertores, apuntó a las autoridades como autoras de las explosiones.

Mientras, varios países árabes patrocinados por Arabia Saudí ultiman en la ONU una propuesta de resolución sobre Siria que condena la violencia y muestra su «total apoyo» al plan de la Liga Árabe, similar a la vetada por Rusia y China en el Consejo de Seguridad. El proyecto de resolución condena las violaciones «sistemáticas» de derechos humanos en Siria, llama al régimen de Asad a detener «de inmediato» los ataques contra la población civil y pide a los grupos armados que no recurran a la violencia.

Por otra parte, la rama iraquí del grupo terrorista Al Qaeda estaría detrás de los atentados de Alepo, informó ayer el grupo de periódicos McClatchy citando fuentes oficiales estadounidenses.