Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda. | J.J.Guillen

Las autoridades francesas han enviado a la Agencia Tributaria los datos de 3.000 fortunas españolas con ahorros en cuentas opacas en Suiza. La inspección ha remitido un requerimiento a estas personas solicitándoles que, en un plazo de diez días, regularicen su situación con el fisco.

Esto supone que paguen las cuotas tributarias que le corresponden, más los intereses y una sanción. El plazo culmina el 30 de junio y fuentes cercanas a este proceso indican que podría haber hasta 6.000 millones de euros en esta situación.

Estas fortunas tenían su dinero depositado en el banco HSBC, en su sede de Suiza, que se ha prestado a ofrecer asesoramiento legal a estos clientes, según informó Expansión.com . Las cuantías a pagar podrían llegar al 100% de los importes depositados en el país helvético, aunque la casuística es muy variada.

El plazo para la regularización es de unos días y, de no producirse, se abriría paso a una querella por delito fiscal si las cantidades individuales defraudadas superan los 120.000 euros.

Sin confirmar

Fuentes de la Agencia Tributaria no confirman ni desmienten la operación ayer por la tarde, con el argumento de que no facilitan datos sobre casos concretos. La lucha contra el fraude fiscal es uno de los principales objetivos del Ministerio de Hacienda , sobre todo tras los negativos efectos de la crisis en las arcas del Estado.

El Gobierno también estudia establecer un impuesto para las rentas altas, cuyo diseño se conocerá en los Presupuestos de 2011, como explicó el martes el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña.

Ocaña aseguró que los cambios fiscales que ha introducido el Gobierno suponen la «dosis adecuada» para conseguir la consolidación fiscal, y consideró que ahora hay que mandar «señales claras» y mensajes «contundentes» de que el Gobierno reducirá el déficit por la vía del gasto.

Ocaña aseguró que, ante una eventual desviación del déficit público, el Ejecutivo tomará nuevas medidas por la vía del gasto en el marco del «firme compromiso» de cumplir con los objetivos de reducción del déficit planteados a Bruselas porque no es el momento de «grandes figuras tributarias».