El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (c), conversa con algunos periodistas en los pasillos del Congreso de los Dipurtados, donde ha tenido lugar hoy la sesión de control al Ejecutivo. | Carlos Montes de Oca

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha asegurado que España se puede permitir bajar los impuestos y además lo necesita para dar un respiro a los trabajadores, empresas y familias y para que, al haber más dinero circulando, aumente la inversión y el consumo y se impulse así la actividad económica.

Así lo ha señalado Montoro durante su comparecencia en el debate sobre la reforma fiscal en el Pleno del Congreso, donde ha dicho que el país se puede permitir esta rebaja fiscal porque la mejora del cuadro macroeconómico está devolviendo la confianza, porque la actividad y la lucha de la Agencia Tributaria están impulsando la recaudación y porque no se perjudicará a la financiación de la economía si se mantiene la contención y austeridad en el gasto público.

Además, Montoro ha recordado que el Gobierno prometió a los ciudadanos que bajaría los impuestos en las elecciones del año 2011. Aunque las circunstancias han llevado al Ejecutivo a retrasar el cumplimiento de este compromiso, Montoro ha aseverado que ha llegado el momento de llevar a cabo esta promesa.

El ministro ha explicado que la reforma nace con un doble objetivo: compensar a los contribuyentes por los esfuerzos hechos a lo largo de la crisis para controlar el déficit e introducir diversos factores de estímulo para consolidar la recuperación incipiente y afrontar nuevos horizontes de crecimiento y creación de empleo.

A su juicio, la reforma convertirá a los ciudadanos en un motor para la recuperación y hará que la sociedad, que hasta ahora ha sostenido el Estado de bienestar, se convierta en la protagonista del relanzamiento de la economía con sus decisiones de ahorro, consumo e inversión. «Son los ciudadanos los que van a llevar el barco a buen puerto», ha dicho.

Según Montoro, la reforma es el «motor» que se necesita a estas alturas de crisis, porque es el «canal» que pondrá más dinero en los bolsillos de los ciudadanos y hará que intervengan más en la economía. «Es el instrumento para consolidar el camino emprendido», ha dicho, tras asegurar que hará que el crecimiento mantenga un ritmo ascendente y que se fortalezca la creación de empleo.

De hecho, ha asegurado que nada es tan prioritario como la creación de empleo y ahora que se están poniendo en orden las cuentas y que las reformas han devuelto la confianza a los inversores, es el momento de atender las expectativas de los más de cuatro millones de personas que siguen en el paro y esperan que la recuperación «entre por fin en sus hogares». «El Gobierno no olvida a ninguno de ellos», ha dicho.

En cualquier caso, se ha mostrado convencido de que la reforma fiscal será un «instrumento fundamental» de política para el final de la legislatura porque impulsará el empleo, mejorará la competitividad de las empresas, dinamizará el ahorro y la inversión y hará que el sistema sea más equitativo.

9.000 MILLONES PARA LOS CIUDADANOS

Montoro ha explicado que la rebaja fiscal se desarrollará en dos fases (2015 y 2016) y devolverá unos 9.000 millones a los ciudadanos (5.900 millones a través de la rebaja de IRPF y unos 3.100 millones por los cambios en Sociedades). Implica cambios en diversos tributos y figuras, pero no eleva el IVA porque el Gobierno considera que es «innecsario» y que sería «contraproducente» para la recuperación.

El ministro ha recordado los cambios principales, como la reducción de tramos del IRPF y la bajada del impuesto a partir del 1 de enero del año que viene, sobre todo para las rentas medias y las bajas. De hecho, ha indicado que cuando toda la reforma entre en vigor (2016) la rebaja media de este impuesto será del 12,5% y que 1,6 millones de personas dejarán de tributar por renta.

Igualmente, se ha referido a los cambios en Sociedades, cuyo tipo bajará al 28% en 2015 y al 25% en 2016, frente al 30% actual, y a la bajada de retenciones a los autónomos, colectivo que, según Montoro, recibe especial atención en esta reforma.

Con todo, Montoro ha asegurado que el compromiso de rebaja fiscal del Gobierno «no acaba aquí», sino que se trata de un proceso «abierto» en el que el Ejecutivo seguirá trabajando en el futuro. «Vamos a demostrar una vez más que estas políticas son las que funcionan», ha dicho.

LOS INGRESOS, EN EL 38% DEL PIB

El titular de la cartera de Hacienda ha reconocido que hay quien duda de los efectos de la reforma en las cuentas públicas, pero ha asegurado que los ingresos totales de este año supondrán el 38% del PIB, el umbral en el que Estado puede sostener los servicios públicos fundamentales.

Ese umbral, ha recordado, se consiguió en los años noventa y permitió mucha seguridad en el cobro de las pensiones, una creación anual de empleo de 700.000 puestos de trabajo y la puesta en marcha de otra reforma fiscal que permitió mantener el nivel de ingresos en un ritmo moderado y, al mismo tiempo, liberar recursos para los contribuyentes.

Según el ministro y a pesar de estas dudas, la estabilidad en la recaudación es una garantía para la sostenibilidad de las cuentas y la política fiscal es una de las «armas más poderosas» de cualquier Gobierno para influir en la economía, aunque es necesario utilizarla con «prudencia» y en el momento adecuado.

A su juicio, ese momento adecuado ha llegado, por lo que ha pedido al Congreso que apoye una reforma que afianzará el crecimiento. «Los españoles llevamos tiempo esperando esta reforma y yo también», ha dicho Montoro, tras mostrarse convencido de que su puesta en marcha marcará un «antes y un después» y hará que no haya vuelta a atrás en la recuperación.

EL PELIGRO DE NAUFRAGIO HA PASADO

Según el ministro, hace dos años y medio España vivió el peor momento de la crisis y el camino a tomar podría implicar que la economía se hundiera definitivamente o saliera a flote. «Afortunadamente acertamos en el diagnóstico y en la toma de decisiones», ha dicho, tras asegurar que hoy se puede decir que el peligro de naufragio ha pasado, aunque no hay que relajarse porque se necesita un impulso para llegar a la orilla y no flotar a la deriva.

«Nos preguntamos si ha valido la pena y la respuesta tiene que ser que sí», ha subrayado el ministro, tras asegurar que España es hoy «más fuerte» y está abriendo una ventana de oportunidades a la sociedad. «El dinero recaudado con la subida de impuestos ha sido bien empleado», ha añadido, tras explicar que ha garantizado el estado de bienestar y ha abierto las puertas al crecimiento.