Síndrome de dificultad respiratoria aguda: ¿cuáles son los signos de alarma?

| Madrid |

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El síndrome de dificultad respiratoria agua o de distrés respiratorio es una afección potencialmente mortal que provoca una insuficiencia respiratoria debido a la lesión en los pulmones. «Presentan inflamación y, en el tejido pulmonar, los vasos sanguíneos filtran líquido, por lo que los sacos de aire (alveolos) se comprimen o se llenan de líquido y evita que los pulmones funcionen bien», destacan en la American Thoracic Society.

Por tanto, los pulmones acumulan líquido y las concentraciones de oxígeno en la sangre son demasiado bajas, por lo que requiere atención médica urgente. Este problema afecta a menudo a personas que presentan patologías respiratorias previas, aunque también en personas sanas. Además, es una afección que puede afectar a recién nacidos y niños.

Las causas de este síndrome no están totalmente definidas, pero puede ser causado por una lesión directa o indirecta a los pulmones. De hecho, «cualquier enfermedad o alteración que cause daño pulmonar puede producir un síndrome de dificultad respiratoria aguda». Así, un gran porcentaje de personas lo desarrollan «a consecuencia de una grave y extensa infección (sepsis) o neumonía», indican en MSD Manuals.

De esta manera, la gravedad de esta afección dependerá del nivel de oxígeno en sangre y la cantidad que necesita el organismo, por lo que puede ser leve, moderada o grave. Las causas que pueden provocar este síndrome pueden ser:

En algunos casos, la disminución de las cantidades de óxigeno en sangre provocadas por este síndrome, junto con la liberación de citoquinas, puede conllevar a una inflamación de otros órganos y provocar un fallo multiorgánico.

Los síntomas varían dependiendo de la gravedad de la afección y si existe una patología pulmonar o cardíaca previa. Por lo general, las personas con síndrome de dificultad respiratoria aguda presentan uno o varios síntomas como: falta de aire (disnea), presión arterial baja, dificultad para respirar o respiración y ritmo cardíaco acelerado, fatiga, cansancio extremo o confusión.

No existe un tratamiento específico para este síndrome. Los profesionales sanitarios tratan el problema médico que produjo esta lesión pulmonar y asisten la respiración del paciente, habitualmente con un respirador o ventilación mecánica, hasta que los pulmones sanen, tal y como indican en la American Thoracic Society. Por esta razón, la mayoría de pacientes son tratados en unidades de cuidados intensivos, ya que es potencialmente mortal sin tratamiento inmediato.

Aquellas personas que responden al tratamiento con rapidez tienden a recuperarse completamente con pocas o ninguna lesión pulmonar a largo plazo. No obstante, «aquellas cuyo tratamiento requiere un periodo prolongado con un ventilador son más propensas a desarrollar fibrosis pulmonar», añaden desde MSD, o cualquier otro daño pulmonar permanente. De hecho, algunas de las complicaciones que se pueden desarrollar son:

  • Insuficiencia de múltiples sistemas de órganos.
  • Colapso pulmonar o neumotorax.
  • Coagulación sanguínea.
  • Fibrosis pulmonar.
  • Infecciones durante la hospitalización.
  • Problemas respiratorios y pulmonares de por vida.
  • Problemas de memoria o cognitivos tras superar la afección.
  • Depresión.

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