El alcalde de Ibiza, Rafa Ruiz, declaró hace unos días que las irregularidades detectadas por los inspectores del SOIB en las empresas de Alfonso Molina, habían sido cometidas por otras organizaciones que también realizaban cursos de formación. Sin saber muy bien a qué se debía este interés de Ruiz por salpicar a otras organizaciones para atenuar la gravedad de las acusaciones que hace el Govern a su concejal de confianza, el alcalde se metió en camisas de once varas sin tener ni el más mínimo conocimiento de lo que hablaba. No es cierto que haya organizaciones empresariales o sindicales en la misma situación que Molina. Y tampoco es cierto que hayan cometido irregularidades similares a las detectadas por el SOIB en los cursos organizados gestionados por Molina. Otro grave error del alcalde de Vila.

Desesperación.
El 'caso Molina' ha mostrado la peor cara de Rafa Ruiz. Ha defendido a su primer teniente de alcalde pese a la gravedad de las irregularidades que según el SOIB cometieron sus empresas antes de su entrada en política. Además desde el departamento de prensa municipal se ha vetado a este medio de comunicación por publicar el escándalo. Y se ha llegado al punto de atacar al Govern balear, del mismo color político que el Ayuntamiento de Ibiza, responsabilizando sin pruebas a la Conselleria de Iago Negueruela de la filtración del informe del SOIB. Si eso no fuera suficiente, Ruiz también intentó perjudicar la imagen de organizaciones que no tenían nada que ver en el asunto. Eso es muy grave. Ruiz olvidó, de nuevo, que es el alcalde de todos y el máximo representante político de la capital de Ibiza. Y todo para intentar salvar al achicharrado Molina.

La realidad.
Aunque le pese a Ruiz, ninguna organización sindical o empresarial de Ibiza se encuentra en la situación de Molina. Simplemente, no tienen problemas con el SOIB por mucho que Ruiz se empeñe en decir lo contrario. El alcalde de Vila debería pedir disculpas públicamente por dañar gratuitamente la imagen de organizaciones de gran tradición y prestigio en la sociedad ibicenca. Y sobre todo debería analizar si su actuación tan errática es la que merece su partido y el conjunto de ciudadano de Ibiza. Ha dejado en mal lugar al SOIB, a su compañero Negueruela, y ni así ha podido salvar a Molina. Un auténtico despropósito.