Editorial

La matanza de las cabras de es Vedrà fue un fracaso

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Este periódico informa en la edición de hoy sábado que el Govern de les Illes Balears ha solicitado al juzgado de instrucción número 1 de Ibiza que autorice a la Conselleria de Medi Ambient a erradicar las cabras de es Vedrá que siguen vivas en el islote. El Ejecutivo autonómico admite que hay al menos 16 ejemplares y alega que la situación de la flora ha empeorado, al igual que la erosión. Ahora el juzgado tendrá la última palabra, pero esta petición es la constatación de un fracaso anunciado que debería derivar en responsabilidades políticas.

Fue un error.
Cuando la Conselleria de Medi Ambient anunció que había eliminado las cabras de es Vedrá a balazos desde el mar, este periódico ya dijo que había sido un error. Se intentaron manipular los hechos y supuestos expertos, entre ellos el exconseller insular Miquel Vericad, decían que había que eliminar las cabras porque era prioritario proteger la flora endémica. El Govern filtró fotografías de dudosa autenticidad sobre el mal estado ecológico de la flora para justificar su decisión. Este periódico no discutió que había que retirar las cabras de es Vedrá, sino que cuestionó, y mucho, el sistema empleado por el Govern. Hoy se demuestra que fue un tremendo error por inútil ya que vuelve a haber cabras en el lugar.

Depurar responsabilidades.
Los que no defendían la eliminación de las cabras por el sistema utilizado por el Govern eran poco menos que unos indocumentados que no tenían ni derecho a cuestionar la polémica medida y a defender lo contrario de lo que se hizo. Pues hoy nos reafirmamos en lo dicho en su momento. El Govern se equivocó gravemente, había otros sistemas más fiables para poder solucionar el problema de las cabras, y la gestión política fue un desastre sin paliativos. Ante estos hechos solo cabe esperar que haya alguna dimisión o, al menos, que pidan disculpas todos aquellos que tenían la verdad absoluta y hoy ven que sus planteamientos han quedado en evidencia. El ridículo ha sido espantoso, de los que hacen época. Por no ahondar en el malestar que causaron entre las entidades animalistas.