Las fugas de agua, un atentado ambiental

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Este diario ha ido publicando en la última semana una serie de datos escalofriantes sobre la ingente cantidad de agua potable que es desperdiciada por las fugas de las tuberías y un cruce de declaraciones del presidente del Consell, del Govern y de los responsables municipales. Lamentablemente, no hemos publicado ni una sola solución que permita pensar que al menos hay conciencia de la magnitud del problema y que hay un plan para acabar con el 30% de agua potable despilfarrada a plena luz del día y, lo que es más grave aún, de forma estructural. Hoy ofrecemos a nuestros lectores un nuevo dato que pone los pelos de punta y que dibuja la verdadera magnitud del problema: la cantidad que agua que se pierde cada año equivale a la capacidad de producción anual de la desalinizadora de Santa Eulària. Dicho con otras palabras, sin fugas en las tuberías no sería necesario arrancar ni un solo día dicha planta cuya construcción, por lo tanto, nos podríamos haber ahorrado.

Un despilfarro económico.
La producción de 5,5 millones de metros cúbicos de agua desalada supone que los ibicencos asumen un sobrecoste de 5,5 millones de euros cada año que se pierde por el sumidero de las fugas. Siendo grave el sobrecoste financiero, no hay que desdeñar el impacto ambiental en forma de gases de efecto invernadero que supone alimentar de electricidad dicha planta y el de devolver al mar la salmuera del agua tratada, lo que afecta a los ecosistemas marinos. Un dislate en toda regla.

Urgen soluciones.
Vicent Marí, como presidente de todos los ibicencos, debe liderar políticamente el cerco al dispendio que supone perder un 30% del agua por fugas, a pesar de que el Consell d’Eivissa no tiene competencia alguna sobre el agua, ni sobre las redes. Necesitamos que ayuntamientos, los titulares de las redes en baja, y el Govern, titular de la red en alta, se alineen para acabar con esta vergüenza. Plan Insular de Cooperación, inversiones financieramente sostenibles, ecotasa y los presupuestos del Govern son recursos que urge destinar a acabar con aguacidio ibicenco.