El Consell d’Eivissa fue el problema

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La caótica gestión al frente del Departamento de Bienestar Social del Consell d’Eivissa de Lydia Jurado (Podemos) durante el pasado mandato causó más problemas que aportó soluciones a las entidades sociales dedicadas a la atención a los discapacitados. Hoy publicamos que la institución ibicenca adeudaba a finales de año algo más de dos millones de euros a cuatro entidades, cantidad de la que ya se han descontado las subvenciones recibidas y otros conceptos.

Amadiba, la principal damnificada
Amadiba es la entidad a la que más se la adeuda, con 1,7 millones. También le reclaman al Consell d’Eivissa cantidades más modestas, pero muy importantes para las cuentas de las asociaciones sin ánimo de lucro Apneef, Apfem y Aspanadif. El modus operandi de las cuatro entidades responde a un mismo patrón. El Consell d’Eivissa invitaba a las organizaciones no gubernamentales a embarcarse en inversiones para arrancar proyectos y servicios garantizándoles que había dinero suficiente para posteriormente conveniar los servicios una vez demostrado el arraigo. Esta operación resultó un sonoro fracaso porque los servicios jurídicos de la institución no avalaron el procedimiento.

Un parche insuficiente
El departamento de Carolina Escandell ha tratado de desatacar aquellas cuestiones que eran posibles para minimizar en la medida de lo posible los daños causados por el Consell d’Eivissa a las cuatro asociaciones. Ha resuelto aquellos convenios que los servicios jurídicos le han permitido firmar para que las asociaciones cobren regularmente los servicios prestados a partir de la regularización. También ha acordado adelantar hasta el 75 % del importe de las subvenciones, cantidad que, no obstante, es del todo insuficiente para resarcir el agujero económico de las entidades. Urge encontrar una solución que permita a las asociaciones del tercer sector equilibrar sus finanzas y prestar los servicios con las máximas garantías para tranquilidad de sus usuarios y sus familias.