Editorial

Una mesa de diálogo lastrada por las elecciones catalanas

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Eara el miércoles está convocada en Madrid la primera reunión de la ‘mesa de diálogo’ sobre Catalunya que reunirá al Gobierno de Pedro Sánchez y el Govern de la Generalitat, encabezado por Quim Torra. Desde La Moncloa ya han informado que acompañarán al presidente del Gobierno cuatro miembros del PSOE y dos de Unidas Podemos: los vicepresidentes Carmen Calvo y Pablo Iglesias; el ministro de Universidades, Manuel Castells; el de Sanidad, Salvador Illa; y la titular de Política Territorial, Catalina Darias. Pero 48 horas antes aún se desconoce con quien acudirá Quim Torra, además del vicepresidente Pere Aragonés. Esta mesa de negociación para hallar una salida al conflicto catalán debe ser paritaria, lo que significa el nombramiento de otros cinco representantes del gobierno catalán, designación en la que aún no han logrado ponerse de acuerdo ERC y Junts per Catalunya, formaciones que mantienen estrategias distintas, muy influenciadas por los tacticismos y objetivos para las próximas elecciones catalanas.

Socios y adversarios políticos.
Torra ha intentado incorporar a esta mesa de diálogo a Elisenda Paluzie, presidente de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC), que ha declinado la invitación, al igual que Ómnium Cultural y la CUP. En un escenario cada vez más marcado por las discrepancias entre ERC y JxCat se constata que el presidente de la Generalitat, muñidor de los intereses de Carles Puigdemont, pretender controlar los tiempos y, al mismo tiempo, limitar la influencia de Esquerra Republicana de Catalunya, socio en el Govern catalán y el adversario político con el que se disputa la hegemonía del independentismo.

La foto del encuentro.
No se esperan grandes avances en la reunión del miércoles, más allá de una foto que transmitirá voluntad de diálogo. Pero todo está mediatizado e influido por los intereses contrapuestos en torno a una convocatoria electoral que definirá el nuevo mapa político catalán.