Editorial

Tolerancia cero ante el racismo

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El desafortunado episodio en el que cuatro recogepelotas, futbolistas de las categorías menores de la UD Ibiza, graban y envían a través de las redes sociales un video en el que uno de ellos se refiere al portero del Sporting de Gijón B, Christian Joel, como «inmigrante» al mismo tiempo que se agarra los testículos en actitud despectiva ha generado una gran indignación en el mundo del deporte, no solo en Ibiza sino en toda España. Medios de todo el país se han hecho eco de la noticia. Es de agradecer la rápida reacción de la UD Ibiza, cuyo presidente, Amadeo Salvo, anunció la expulsión de los cuatro futbolistas de las categorías menores del club y, en consecuencia, su cese como recogepelotas. Obviamente, el daño está hecho y la imagen del club, empañada, a pesar de la celeridad con la que han actuado sus dirigentes.

Ni un paso atrás.
La corta edad de los chavales, tres de ellos con ficha de categoría cadete y el cuarto de juvenil, no es óbice para no condenar los hechos con toda la rotundidad que se merece y para no actuar con la contundencia que se espera tras una acción inaceptable. Lamentablemente, cada fin de semana se escuchan cánticos racistas en los estadios de fútbol. Aún están frescas en la retina colectiva las imágenes de Moussa Marega, jugador franco-maliense del Oporto, quien tomó la acertada decisión de abandonar el campo después de marcar el que resultó a la postre ser el gol de la victoria tras ser insultado durante buena parte del encuentro por la afición rival. Sorprendió la falta de solidaridad de los compañeros de Marega, quienes antepusieron el resultado deportivo a la dignidad de la persona tratando de retenerle en el campo.

Mano dura.
Ni una acción con tintes racistas, por nimia que parezca, debe quedar impune, ni tampoco ser ni minimizada ni justificada. España en general e Ibiza en particular han demostrado ser sociedades abiertas y acogedoras y como tal se han de seguir comportando. No hay que dar ni un paso atrás y hechos como el del domingo demuestran que la sociedad ha de hacer un esfuerzo en educación aún mayor del que hace.