Baleares también debería existir

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El discurso que pronunció anoche la presidenta del Govern, Francina Armengol, en el acto central del Dia de les Illes Balears mantuvo un serio argumento reivindicativo frente al Gobierno central al apuntar, con acierto, algunos de los serios problemas que tiene que hacer frente la Comunitat, especialmente Ibiza y Formentera, como consecuencia de una enorme crecimiento poblacional de las últimas décadas. Del mismo modo que el desierto demográfico de amplias zonas de la Península es un fenómeno que se trata de revertir, no es menos cierto que otras regiones, como ésta, asumen este fenómeno migratorio sin que su esfuerzo sea compensado.

Merma de servicios.
El eje del debate no está en el freno a la inmigración, nacional o extranjera, cuya presencia ha contribuido a generar riqueza económica y cultura, no exento en ocasiones de problemáticas propias. La cuestión central estriba en cómo se puede mantener la calidad de unos servicios básicos –sanidad, educación, asistencia social– sin que el Estado mejore la financiación de las autonomías afectadas. En este apartado, el caso de Balears es paradigmático tal y como expuso con razón Armengol. La reivindicación es histórica, pero no por ello menos merecedora de atención. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió días atrás a La Rioja con trece de sus ministros para «llenar de vida» una región especialmente ‘vaciada’. Bueno sería que conociera la experiencia, y sus consecuencias, en sentido contrario en las Islas, especialmente en Ibiza y Formentera.

De las palabras a los hechos.
No es suficiente con ser reividicativa en un discurso institucional. Es necesario que esta actitud se vea reflejada en una acción política valiente y decidida. Armengol también aludió en su alocución a la protección del medio ambiente y el cambio climático, aspectos sobre los que hay una indudable sensibilidad social creciente. Y es que esa España que se llena también tiene que hacer frente a los inconvenientes de la saturación, en los que el consumo de agua y territorio son los primeros recursos afectados.