Editorial

Ibiza no debe recibir más, pero tampoco menos

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El discurso pronunciado ayer por el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, en el acto institucional del Día de Baleares celebrado en el hipódromo de Sant Rafel mantuvo el tono reivindicativo de su mandato. Es lógico que así sea porque la isla ha sido sistemáticamente maltratada por el Govern balear, discriminación que merece ser corregida con urgencia. Desde la corrección institucional que requiere un acto de este tipo en el que no habla el presidente de un partido, ni tan siquiera de la coalición de gobierno, sino el de todos los ibicencos, Vicent Marí pidió y ofreció «lealtad» y «colaboración» y destacó que los ibicencos «no deben recibir más», pero tampoco menos que los de las otras islas.

La unión hace la fuerza.
Para que este discurso reivindicativo no quede en un mero titular del Dia de Balears y pueda reconducirse esta realidad, es necesaria la unidad de todos los partidos ibicencos, cuyos dirigentes, especialmente los socialistas en tanto que ahora ocupan la mayor parte de las carteras del Govern y también los podemitas, en tanto que forman parte de él, aparquen los objetivos partidistas y remen en la misma dirección. Marí exigió que se reconozca el peso y la representatividad que se merece la isla, así como un mayor autogobierno y una financiación justa. En perfecto mallorquín, reclamó «doblers» porque «sin sous no se pueden gestionar bien las competencias». Baleares necesita una nueva arquitectura institucional que corrija el desequilibrio generado con el nacimiento del Consell de Formentera y que supone que la circunscripción electoral de Ibiza tenga 12 diputados y la de Menorca, 13, a pesar de que tenemos mucha más población real y flotante. Y también evitar los expolios fiscales como los que sufre Ibiza con la ecotasa y los puertos autonómicos.

Baleares frente a Madrid.
La unidad que necesita Ibiza para reconducir el agravio histórico es la misma que han de mostrar las fuerzas políticas de Baleares frente al Gobierno de España. La reclamación de un Régimen Especial Balear (REB) lleva demasiados años sin ser atendida por Madrid, una discriminación inaceptable.