Editorial

Las medidas contra el coronavirus

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El Gobierno lanzó ayer el primer paquete de medidas sociales para hacer frente a la crisis del coronavirus, las cuales tratan de completar las de índole sanitaria que ya se estaban aplicando. Contener la expansión de la epidemia es, al igual que otros países, el principal objetivo de España; tarea en la que no pueden descartarse decisiones más drásticas en función de la evolución de los acontecimientos. Italia, en el caso de la Unión Europea, se ha visto en la obligación de someter a una cuarentena territorial a alrededor de 16 millones de habitantes para frenar la escalada de contagios y restrigir los movimientos en todo el país. Las próximas semanas serán determinantes para evaluar el impacto de la crisis.

Impacto en las cuentas.
La prohibición de los vuelos con Italia, la suspensión durante un mes de los viajes del Imserso son, entre otras, decisiones con evidentes consecuencias negativas para la economía de las Pitiusas. El cierre de los siete hoteles que trabajan en exclusiva con el Imserso en Ibiza afectará a los 400 trabajadores y también a muchas empresas de servicios que trabajan con este segmento de mercado. Los hoteleros han empezado a contraatacar con lógicas ofertas para animar las reservas que se han paralizado en las últimas semanas. Otras medidas de índole social, como la celebración de pruebas deportivas a puerta cerrada, contribuyen a generar un clima de inquietud que hay que confiar en que desaparezca cuanto antes. En este sentido, hay que celebrar la caída en el número de infectados en China y el resto de países de extremo oriente.

Cautela y eficacia.
El papel del Gobierno es de una extrema complejidad. Hasta el momento ha tratado de retrasar al máximo la adopción de decisiones contundentes, cuyos efectos prácticos y psicológicos sobre el conjunto de la población siempre son polémicas. De lo que no cabe duda es que el principal enemigo en este tipo de situaciones es la adopción de posturas contradictorias. De momento, las autoridades sanitarias de Baleares están actuando con transparencia y generan confianza con sus decisiones.