La independencia de la Guardia Civil

Valorar:

El cese del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Diego Pérez de los Cobos, por parte del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, –al que ha seguido la dimisión del número dos del cuerpo (director adjunto operativo) en solidaridad con su compañero– ha soliviantado a mandos y asociaciones del Instituto Armado. La decisión se enmarca en la redacción de un informe sobre la actuación del Ministerio de Sanidad en las jornadas previas al 11 de marzo, cuando se declaró el confinamiento para detener el avance del coronavirus.

Pérdida de confianza.

El hecho de que Pérez de los Cobos no informase del contenido de las pesquisas, realizadas por encargo de la juez instructora, al ministro ha sido el detonante de un cese «por falta de confianza» que culmina un reguero de desavenencias. Cabe recordar que el contenido de las investigaciones de la Guardia Civil desvela graves incoherencias por parte algunos responsables del Ministerio de Sanidad, entre ellos de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Cabe destacar que como consecuencia de esta denuncia por la mala gestión de la crisis sanitaria ya figura como imputado por prevaricación administrativa el delegado del Gobierno en Madrid, circunstancia que ha despertado todas las alarmas políticas en el Gobierno.

Un cortafuegos inmediato.

El cese de Diego Pérez de los Cobos es un claro intento de generar un cortafuegos político ante la investigación judicial abierta, de un previsible escaso recorrido penal pero de enorme repercusión mediática por el tema y sus protagonistas. Ante esta coyuntura, el ministro Grande-Marlaska ha optado por garantizar una vía de comunicación directa sobre el alcance de la información de que dispone la Guardia Civil y que se entrega al estamento judicial. La jueza que investiga el caso se ha apresurado a recordar que ella es la única que ha de recibir la información sobre las investigaciones, algo que el juez Grande-Marlaska conoce de sobras. Se trata, pues, de un ataque sin precedentes a la independencia de la Guardia Civil.