Editorial

Necesaria conciliación familiar

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El avance en los planes de desconfinamiento está generando no pocos problemas de conciliación familiar, agravados por la ampliación de las fórmulas de teletrabajo y la práctica desaparición de la docencia presencial en los centros educativos. La situación se complica todavía más con la incorporación de los progenitores a sus respectivos puestos de trabajo, circunstancia que complica todavía más la atención de los hijos durante meses. El Govern propone permisos retribuidos para los padres como fórmula para mitigar un problema que afecta –y de manera muy especial a los colectivos de menor poder adquisitivo– a miles de familias en Ibiza y Formentera, una realidad que no puede ser ignorada.

Falta de empatía.
Un factor que ha agravado, sin duda, todos los inconvenientes relacionados con la conciliación familiar ha sido la nula disposición de los docentes para reabrir los centros educativos. De manera unilateral, con el apoyo de la Conselleria d’Educació, nuestros maestros y profesores han decidido prolongar las reglas del confinamiento. Las clases virtuales no tienen la misma eficacia docente que las presenciales, mantiene el aislamiento de los alumnos y eterniza las medidas provisionales. La preocupación de los padres está más que justificada ante la falta de empatía del sector educativo por compatibilizar los diferentes factores; la seguridad sanitaria y la docencia. Cuestiones ambas que sí se han podido resolver en otros países.

Meritorio esfuerzo.
En este contexto es necesario destacar el esfuerzo personal de muchísimos docentes que, en la medida de sus posibilidades, han tratado de impartir sus enseñanzas a los alumnos en sus diferentes niveles. Una tarea que en ocasiones ha topado con la falta de recursos telemáticos de los alumnos, agravada en ocasiones debido a la falta de condiciones para una actividad lectiva de calidad de la propia residencia familiar. Ha faltado deseo de resolver un conflicto que tiene en los más jóvenes a los principales perjudicados, pero que también altera la vida de los padres que han tenido que mantener su actividad durante el estado de alarma.