Editorial

Las fiestas ilegales proliferan sin control

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A pesar de la campaña de concienciación impulsada por el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, a principios de julio, del trabajo de las fuerzas de seguridad, de los cambios normativos y del endurecimiento del regimen sancionador, las fiestas ilegales siguen siendo un riesgo sanitario de primer orden para Ibiza. Afortunadamente, no se tiene constancia de que estos encuentros hayan sido foco de brote de contagio, lo que, no obsta, para censurar la irresponsabilidad de quienes organizan los eventos, así como de los que asisten a ellos.

Tres denuncias en 24 horas.
Tal como publica hoy este periódico, la patronal del ocio Spain Nightlife, a la que está asociada la asociación Ocio Ibiza, recibió en las primeras 24 horas de actividad del buzón de denuncias anunciado el pasado lunes tres denuncias sobre futuras fiestas ilegales que se están comercializando en estos momentos en Ibiza. En todo el país, hubo cuatro denuncias más. Dicho dato revela, unido a las intervenciones de las diferentes policías a lo largo del verano, que la organización de fiestas en villas en el campo no se ha detenido este verano, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, y que estos eventos siguen proliferando sin control.

‘Lista negra’ de proveedores.
Además del buzón de denuncias, una medida acertada y de muy bajo coste, la patronal del ocio ha decidido poner el foco en las empresas y los profesionales que trabajan para que las fiestas se sigan celebrando, a los que incluirá en una lista negra. El objetivo es que las empresas legales puedan conocer quién colabora en las fiestas ilegales y decidir libremente dejar de trabajar con ellas si lo consideran oportuno, dada la grave irresponsabilidad cometida, amén de contribuir al desarrollo de una competencia desleal. Todo esfuerzo es bienvenido para atajar una práctica que debe ser frenada, máxime cuando los bares de copas no pueden abrir, las discotecas han estado cerradas todo el verano y los locales que pueden seguir trabajando han de cerrar su puertas a la 1 de la madrugada y a partir de medianoche ya no pueden acoger a nuevos clientes.