Editorial

Exigencias insolidarias de los funcionarios

Ibiza |

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La portavoz del Govern, Pilar Costa, recordó el lunes a los funcionarios de la Comunidad Autónoma que hay miles de trabajadores en Balears que lo están pasando mucho peor que ellos. A los representantes de los empleados públicos que se concentraron tanto en Ibiza como en Palma para reclamar «diálogo y negociación» con el objetivo de conseguir nuevos incrementos salariales, la consellera de Presidencia les recordó que los funcionarios autonómicos han visto mejoradas sus nóminas con los aumentos retributivos aplicados en 2018 y 2019, que fueron del 1,75 y el 2,25 por ciento respectivamente. A esta subida hay que añadir la recuperación del complemento de la carrera profesional, así como el cien por cien de retribución de las bajas a partir del quinto día. Al mismo tiempo que los empleados públicos disfrutan de estas mejoras, muchos trabajadores de Ibiza y Formentera sufren recortes salariales, tienen los sueldos congelados, están afectados por ERTE, en situación de desempleo o bien no perciben ninguna nómina y tanto ellos como sus familias dependen de subsidios, prestaciones y ayudas.

Mantienen el poder adquisitivo.
Mientras miles de personas lo están pasando mal por el impacto de la emergencia sanitaria, social y económica, los funcionarios del Govern, con el apoyo de los sindicatos STEI, Simebal, UGT, CCOO, Satse, CSIF, SAE y FSES, insisten en pedir aumentos de sueldo, cuando no han perdido poder adquisitivo gracias a las mejoras que se pudieron aplicar cuando lo situación económica lo permitía.

Más comprensión y empatía.
Los empleados públicos, a diferencia de quienes trabajan en la empresa privada, se benefician también de días moscosos, días canosos, pluses de productividad y otros conceptos incluidos en los convenios negociados bajo presión por las administraciones con los sindicatos. La devastación que provoca la COVID-19 obliga a reflexionar a funcionarios y sindicatos y actuar con criterios de mayor comprensión y empatía, sin que ello suponga minusvalorar el trabajo profesional que realiza la mayoría.