Editorial

Una decisión lógica y muy bienvenida

Ibiza |

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El Govern tiene decidido levantar las restricciones específicas para controlar la pandemia que la isla de Ibiza sufre desde hace cuatro semanas. Si no cambia de criterio, algo que nunca se puede descartar dada la demostrada volatilidad del Ejecutivo balear durante la gestión de la pandemia, el viernes será el último día del toque de queda entre las 22 horas y las seis de la mañana y del cierre del interior de los locales de la hostelería. El Govern explicará hoy a los alcaldes y al presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, los pormenores del paquete de medidas en el que ha trabajado la Conselleria de Salud en los últimos días y que serán las mismas que aplica en el resto de las islas, salvo ciertas particularidades: toque de queda a la medianoche, reapertura del interior de la hostelería, sin consumo en barra, y de los parques infantiles y un incremento de los aforos en determinadas actividades.

Las restricciones han dado sus frutos.
No hay motivo para lanzar las campanas al vuelo, tal como explica en estas páginas el doctor Canet, responsable de la evolución del coronavirus del Área de Salud de Ibiza y Formentera, pero tampoco para mantener unas restricciones más exigentes en la isla de Ibiza que en Mallorca cuando desde la semana pasada los indicadores reflejan una mejor situación que en esa isla y están por debajo de la medida balear, gracias a los buenos resultados que han dado las restricciones que, en el caso de la ciudad de Ibiza, se empezaron a aplicar hace más de dos meses.

Alivio en la hostelería.
Reabrir el interior de los bares y restaurantes y mantener la libre movilidad hasta la medianoche supone un alivio para el sector de la hostelería. La presidenta de Pimeef Restauración, Verónica Juan, reclamó ayer al Govern la equiparación de las restricciones tras la favorable evolución de los índices de contagio. «Necesitamos trabajar, estamos al límite», le trasladó al conseller Negueruela. El Govern también ha anunciado que permitirá fumar en la calle, si se mantiene una distancia de dos metros. Todas estas medidas son lógicas y muy bienvenidas, aunque no están exentas de riesgos.