El Govern quiere evitar las sorpresas con la COVID-19

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El Govern facilitará pruebas de PCR gratuitas a los residentes que lleguen a las Islas procedentes de la Península durante los días previos al puente de la Constitución, jornadas durante las que se prevé una importante llegada de estudiantes. La medida pretende evitar el problema que generó el regreso masivo de jóvenes en el pasado mes de marzo, coincidiendo con el inicio del confinamiento. Los técnicos atribuyeron, entonces, a este tráfico de personas procedentes del resto del Estado la alta incidencia de la COVID-19 en Baleares.

Otra medida para controlar el virus es el baremo de cero a cinco niveles de restricciones, siendo cero un escenario sin restricciones y cuatro el nivel máximo. Un sistema que presentó ayer la presidenta Armengol y que determinará qué pasará en cada isla estas Navidades.

Restricciones en Navidad.
Lo que sí que dejó claro la presidenta del Govern ayer es que «el virus sigue contagiando y matando y no nos podemos relajar». De ahí que la voluntad del Govern sea mantener las medidas lo más estrictas posible. Aunque es cierto que las restricciones de Navidad es un tema que el Ministerio sigue tratando con las comunidades para ver si logra un consenso y, por tanto, una recomendación general, Baleares ha optado por un sistema de niveles o semáforos que determinarán qué se hará en Navidad. Si, por ejemplo, Ibiza sigue estando en nivel 3 en la semana de Nochebuena en principio, y salvo que el Ejecutivo autonómico tome otra decisión, las reuniones serán de seis y el toque de queda empezará a medianoche, no a la una de la mañana como proponía el ministro Illa.

Madrid da la espalda.
Un aspecto que sigue resultando lacerante para los intereses de Baleares es la obstinación del Ministerio de Sanidad en el bloqueo a la petición del Govern respecto a la exigencia de PCR negativa a todos los pasajeros nacionales, tanto de avión como de barco, que lleguen a las Islas. Los buenos datos respecto al control de la pandemia penden en buena medida de la suerte; la llegada de un ‘supercontagiador’ daría al traste con todo lo avanzado. La barrera que significa la insularidad, en este caso, no puede ser aprovechada para minimizar la crisis sanitaria; un error de Madrid que resulta inexplicable.