Ibiza no debe bajar la guardia frente al virus

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Ibiza pasará el martes de la fase tres a la fase dos, lo que significa una relajación de las restricciones a raíz de una mejora de la situación epidemiológica de las últimas semanas. «Las restricciones y los sacrificios de la ciudadanía han dado resultados», expresó ayer el presidente Vicent Marí. Sin duda, se trata de una buena noticia después de casi tres meses con limitaciones más duras que en el resto de Baleares por la escalada de contagios. Con la entrada de Ibiza en la fase dos, las Pitiusas son las que mejor contienen el virus en la actualidad ya que Formentera está en la fase uno.

La mejora.
La evolución de contagios pone de manifiesto que ahora mismo tenemos una incidencia acumulada a siete días de 31,78 casos por cada 100.000 habitantes, lo que nos sitúa actualmente en una posición mejor que Canarias, que tiene una incidencia de 55,87 casos a siete días. A 14 días, se contabilizan 87,21 casos por cada 100.000 habitantes y la tasa de positividad es del 3% a 14 días, porcentaje que se rebaja al 2,51% a siete días. Ibiza se encuentra ahora, por tanto, en el camino de ser considerada por Europa como un destino seguro ya que la UE establece que un destino lo es cuando presenta una incidencia de 25 casos por cada 100.000 habitantes. La contención de los contagios ha conllevado a una reducción de la presión hospitalaria, lo que ha propiciado también que Ibiza pase de fase tres a dos.

Prevención y prudencia.
Pese a la mejora de los datos, tanto desde el Consell d’Eivissa como desde el Govern advirtieron ayer que la evolución del virus es cambiante cada día y que, por tanto, no hay que confiarse. Hay que seguir manteniendo la higiene de manos, el uso de mascarilla y la distancia interpersonal de 1,5 metros como medidas de prevención. El presidente Vicent Marí ayer fue claro: hay que seguir controlando el avance del virus para mantener la salud y la economía. Y es que un avance de contagios como el que está viviendo ahora Mallorca en los meses de febrero o marzo supondría jugarse la temporada turística e Ibiza y Formentera no pueden permitirse vivir otra temporada como la de 2020.