Un inicio de temporada turística muy incierto

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Los dirigentes de las principales patronales vinculadas al sector turístico coinciden en descartar la próxima Semana Santa como el inicio de la temporada, un punto de partida que sitúan –con las previsiones más optimistas– a partir del próximo mes de junio. Las cifras de contagios que está arrojando esta tercera ola de la pandemia, en España y el resto de países europeos, corroboran este análisis pesimista. De cumplirse esta previsión, el arranque de la economía en Balears se demorará todo el primer semestre en todas aquellas áreas clave para la generación de empleo y paralizará la destrucción de empresas. Es una ensoñación pensar que Ibiza tendrá una posición de partida más benévola porque en estos momentos la situación sanitaria sea mejor que la de Mallorca.

La vacuna, la clave.
Recuperar la movilidad aérea es el punto de inflexión para el inicio con garantías de la próxima temporada, una premisa que requiere el control absoluto del virus. La respuesta no es otra que la vacunación masiva, una campaña que la Unión Europea ya ha iniciado con una primera fase inyectando la vacuna de Pfizer, a la que en próximos días se unirá la de Moderna. A continuación se sumará con toda probabilidad la de AstraZeneca y Oxford, ya autorizada por las autoridades sanitarias del Reino Unido. Lograr inmunizar a millones de personas es la clave para el fin de esta crisis espantosa. Sólo de esta manera será posible recuperar nuestros principales mercados turísticos dentro y fuera de España.

Despliegue logístico.
Todos los gobiernos, incluido el español, han fijado como acertada prioridad el acceso a la vacunación de los llamados colectivos más vulnerables y esenciales –personas mayores, enfermos crónicos y personal sanitario–. Sin embargo, resulta obvio que en función de la disponibilidad de vacunas –factor vinculado a la capacidad de producción de los laboratorios– es necesario plantearse la posibilidad de facilitar, por todos los medios, el acceso a la inmunidad del mayor número de ciudadanos. Para Balears es el pasaporte a la recuperación económica.