Editorial

Es necesario hacer más en la vacunación

Ibiza |

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Las noticias sobre la vacunación irregular de políticos, militares, personal directivo de los centros sanitarios y del obispo de Mallorca, conocida ayer, están generando lógica desazón en una ciudadanía que asiste, además, atónita al carrusel de noticias descorazonadoras que alertan sobre posibles incumplimientos en las entregas de las farmacéuticas con las que la Unión Europea ha firmado acuerdos. La esperanza y la inyección de moral que supuso la autorización de la vacuna de Pzifer primero y de Moderna después se están diluyendo al ritmo que crecen los índices de contagios y las administraciones endurecen las restricciones a una población a la que le cuesta ver el final del túnel. En Ibiza y Formentera, esta sensación se traduce en interrogantes sobre la próxima temporada.

Salir cuanto antes.
Acabar con la pandemia cuanto antes es la cuestión más importante a la que se ha enfrentado la Unión Europea desde su creación. Desde este punto de vista, exigimos a las autoridades de la Unión y a la de los estados miembros, en especial las españolas y las baleares, una mayor capacidad de respuesta que limitarse a exigir a las farmacéuticas que cumplan los tratos firmados. En estos momentos, es un despilfarro inadmisible que Europa tenga capacidad de producción de vacunas que no se esté destinando a la fabricación de las dosis autorizadas y que no haya tampoco previsión para hacerlo con las que presumiblemente serán autorizadas en breve, AstraZeneca, Johnson & Johnson, CureVac y Sanofi-GSK.

Más dosis en circulación.
El foco no ha de situarse exclusivamente en el reparto de las vacunas; cabe promover mayor capacidad de fabricación. Es muy habitual en el mundo empresarial que empresas que compiten ferozmente en el mercado sean al mismo tiempo colaboradoras. Sin ir más lejos, Apple mantiene un histórico acuerdo con Samsung, su principal competidor, empresa que le suministrará el 80% de las pantallas del iPhone 12. Con más razón, cabe exigir que las farmacéuticas autorizadas incrementen capacidad de producción externalizando en otros fabricantes. Las administraciones y la política han de servir para resolver estas necesidades.