Editorial

La falta de personal, el talón de Aquiles

Ibiza |

Valorar:

No ha hecho falta ocupar todos los espacios de UCI que están previstos y anunciados para atender pacientes covid para que el plan de contingencia se haya demostrado insuficiente para atender el virulento incremento de pacientes que se está produciendo en las últimas semanas, circunstancia que obligó ayer a Salud a derivar a tres pacientes de la UCI de Can Misses a la de Son Espases, hospital que afortundamente ha visto cómo se reducía la presión en las últimas jornadas. De nada sirve tener espacios previstos, si no hay profesionales que puedan trabajar en ellos, tal como sucede en la actualidad tras las bajas de sanitarios. Es obvio que 210 profesionales fuera de juego como había ayer, bien por contagio bien por contacto estrecho, dificultan la prestación del servicio, máxime con un incremento exponencial de enfermos covid.

Un problema crónico al descubierto.
Exigir grandes esfuerzos a los recursos disponibles en un escenario tan exigente como el de las últimas semanas, donde se diagnostican centenares de casos a diario, no ha bastado para cubrir la demanda. Los sindicatos llevan meses alertando del problema crónico de la falta de personal. En las últimas semanas han aprovechado la crítica situación para recordarlo en cada ocasión que han podido. La falta de incentivos económicos y el elevado coste de la vivienda propician una alta rotación de profesionales que prefieren trabajar en otros puntos de la Península e incluso en Mallorca o Menorca, donde la combinación de salario y de costes garantiza una mayor renta disponible a los trabajadores. El Saste calcula que hacen falta 400 enfermeros fijos más, el doble de la plantilla actual.

Una medida inevitable y lógica.
El Govern, en boca del portavoz del Comité de Enfermedades Infecciosas, Javier Arranz, confesó la semana pasada que estaba contemplada la opción de trasladar pacientes de Ibiza a otros hospitales de la comunidad, algo a lo que trató de restar trascendencia al recordar que se hace habitualmente, aunque por motivos médicos no por colapo del sistema sanitario. Trasladar a los pacientes en este escenario era inevitable y una respuesta lógica a la que nos tendremos que acostumbrar hasta que la situación se normalice.