Editorial

Las ayudas no pueden demorarse más

Ibiza |

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La presidenta del Govern, Francina Armengol, sacó pecho ayer por, según su versión, la supuesta celeridad con la que se está tramitando la línea de ayudas que gestionará el Consell d’Eivissa a los negocios obligados a cerrar, excepto el comercio minorista de más de 400 metros cuadrados, y de la que ayer se firmó el convenio entre ambas administraciones. Desde esta páginas hemos criticado que la dotación es insuficiente, entre otros errores de planteamiento como que fueran excluidos los negocios con un acta de sanción en marcha, requisito que ha sido sustituido por el de una propuesta de sanción firme si se trata de una infracción grave o muy grave. Firmar el convenio 18 días después del anuncio es demasiado tiempo para aquellos empresarios que tienen sus negocios cerrados y están en la ruina después de un año desastroso.

Celeridad en el pago.
Exigimos que se cumplan las previsiones avanzadas ayer por el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, y que las bases sean publicadas esta misma semana, las empresas afectadas puedan presentar sus solicitudes a partir de la semana que viene y que éstas se paguen de forma «ágil y directa» gracias a que se basarán en una declaración responsable del empresario, lo que permitirá que se abonen inmediatamente, sin perjuicio de que en una revisión posterior se detecten anomalías que obliguen a correcciones.

Inaceptable inconcreción.
Peor suerte corre la línea de ayudas que se tramitará a través de los ayuntamientos y de la que poco se sabe 18 días después de su anuncio, salvo que el Govern aportará 1,5 millones, ejemplo palmario de que se trató de una medida improvisada. El Govern anunció ayer que esta línea contará con 4,3 millones de euros, después de que el Consell d’Eivissa anunciara que también inyectará casi un millón de euros a los ayuntamientos. La realidad es que, de momento, solo el Ayuntamiento de Santa Eulària sabe que el Govern aportará 350.000 euros a su plan de ayudas. Tanto el Ejecutivo autonómico como los ayuntamientos deben huir de la condescendencia habitual con su pesada burocracia y secular lentitud y acelerar unas ayudas que son imprescindibles y urgentes.