Editorial

El impulso al campo debe mantenerse

Ibiza |

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Una de los escasos aspectos positivos de la crisis sanitaria es el incremento de la producción agrícola en Ibiza, tanto para autoconsumo como para su comercialización. Desde que se inició la pandemia, hemos ido conociendo que las sucesivas campañas de promoción del producto conocido como kilómetro cero que ha impulsado el Consell d’Eivissa en diferentes formatos (Això sí és Eivissa; Això sí és Nadal y Terra Salada en la TEF y en Periódico de Ibiza y Formentera ) habían dado buen resultado gracias a la reacción del consumidor ibicenco, ya que los productores tradicionales habían registrado incrementos de venta, a pesar de la escasa actividad turística.

Más productores.
A través del incremento de ventas de las cooperativas a los productores y del incremento de cooperativistas, tal como publicó este periódico ayer, conocemos que la crisis ha propiciado que decenas de ibicencos con tierras hayan optado por tratar de obtener una rentabilidad a las mismas a través de la puesta en marcha de pequeñas explotaciones tanto para el autoconsumo como para comercializar la producción. En ambos casos, se trata de una buena noticia, ya que el cultivo de la tierra es la mejor manera de preservar el paisaje característico de la isla, un activo turístico de primer orden.

El día después.
Para que esta tendencia se consolide y, a ser posible, se incremente, es necesario que el consumidor siga apoyando la producción local, sin importarle el diferencial de precio que puede haber con el producto importado, y también que restauradores y hoteleros entiendan que es rentable comprar a los productores ibicencos, no solo porque se garantizan un producto de mayor calidad, sino porque se trata de una inversión de la que también se beneficia el sector turístico y, por ende, cada uno de los negocios que forma parte de él gracias a su impacto positivo en el entorno. Comprar a productores locales es una excelente acción de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), ya que contribuye a preservar el medioambiente al reducir la necesidad de importar producto y con ella la huella de carbono.