Editorial

Las restricciones han de suavizarse

Ibiza |

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La situación epidemiológica en Ibiza es «buena y permitirá cambiar algunas restricciones, algo que es bueno», señaló ayer el portavoz del Comité de Enfermedades Infecciosas, Javier Arranz, en presencia de la consellera de Salud. Patricia Gómez fue, no obstante, menos explícita en su respuesta, de lo que se desprende que la decisión no está tomada, a pesar de que el plazo de un mes que se otorgó excepcionalmente el Govern tras la última revisión expira el próximo viernes, y que los cambios, si lo hay, no serán sustanciales. La Conselleria de Deportes anunció ayer, por su parte, la vuelta del público a la Segunda B, y el reinicio de la competición para los mayores de 12 años y de los entrenamientos para los menores de esa edad. Para hoy hay convocada una reunión de la Mesa del Diálogo Social, encuentro en el que se presupone que el Ejecutivo informará a los sectores empresariales afectados de las decisiones que piensa tomar en el Consell de Govern extraordinario del viernes.

Cuatro semanas.
El pasado lunes se cumplieron cuatro semanas desde que el Govern permitió una tímida reapertura de la hostelería y de la actividad deportiva sin que se haya producido un empeoramiento de la situación sino todo lo contrario, a pesar de que la cepa británica es predominante en la isla. A pesar de que falta por conocer el impacto real del incremento de movilidad producido en Semana Santa, ya que los efectos empiezan a notarse a los 10 días, tampoco se aprecia hasta ahora que el inicio de las vacaciones se esté traduciendo en un empeoramiento de la situación. Todos ellos son, sin duda, elementos más que suficientes para pensar que una mayor apertura no pondrá en riesgo ni la temporada turística ni el sistema sanitario, los dos objetivos que han servido para justificar las férreas restricciones.

El efecto de las vacunas.
A pesar de que el efecto de las vacunas es mucho menor del que sería deseable, ya que el ritmo está siendo mucho más lento del anunciado, la inmunización se está notando en las residencias, el principal riesgo de las tres primeras olas, donde hace semanas que no se registran contagios y entre el personal sanitario, colectivo que ayer no registró ningún contagiado ni aislado por primera vez desde el 10 de agosto.