Editorial

Replantear la central eléctrica

Ibiza |

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Cuando una instalación deja de prestar el servicio en las condiciones que condicionaron su diseño y dimensionamiento debe ser replanteada. Máxime si se trata de una instalación de alto impacto visual que, además, ocupa una gran extensión de terreno industrial que es necesario para otro tipo de actividades como la central eléctrica que tiene Endesa en el polígono de es Gorg de Vila. Los datos ofrecidos ayer por Red Eléctrica de España reflejan que la aportación de la instalación ha pasado de ser exclusiva a minoritaria, al inyectar únicamente un 20% de media de la energía consumida, con momentos en los que todo el consumo ha sido suministrado a través del cable eléctrico con Mallorca. La interconexión ha supuesto, pues, un antes y un después en el mapa energético de las Islas.

Energías renovables.
No se trata, además, de un punto final, ya que en los próximos años se han de desarrollar las actuaciones contempladas en la hoja de ruta para la descarbonización de las islas. El objetivo del plan presentado a la Unión Europea aspira a que el 30% de la energía consumida en la isla sea producida a través de energías renovables. La apuesta es la reducción de la demanda y pequeñas instalaciones para el autoconsumo. Por si fuera poco, este es uno de los objetivos de la Unión Europea y así está contemplado en los fondos Next Generation para la reconstrucción, lo que garantiza la disponibilidad de financiación y supone una oportunidad para abordar la reconversión del mapa energético. Hay que tener en cuenta, además, que la tecnología para almacenar la energía que no se consume durante los momentos de mayor generación está sufriendo un formidable desarrollo que minimiza la principal debilidad de este tipo de fuentes energéticas.

Instalación estratégica.
Ni los avances tecnológicos ni las previsiones de la hoja de ruta en marcha ni los riesgos inherentes a una eventual avería del cable permiten todavía dejar de contemplar la central eléctrica como estratégica, ya que Ibiza y Formentera deben ser autosuficientes para garantizar el suministro eléctrico. Permiten, no obstante, empezar a plantear repensar el papel de la central.