Editorial

El interés en Can Misses

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El deseable ascenso de la Unión Deportiva Ibiza provocará un quebradero de cabeza para las instituciones públicas, especialmente para el Ayuntamiento de Ibiza. Y es que un equipo profesional necesita unas instalaciones que ahora mismo no existen en la isla. El problema principal es el césped natural que debería plantarse en el estadio, quedando el recinto reservado prácticamente en exclusiva para la disputa de partidos. El primer equipo necesita, en consecuencia, al menos, otro terreno de juego de césped natural para ejercitarse. Lo lógico es que el campo de la pista de atletismo sea también de césped natural.

Efecto dominó.
Este requisito obligará al club y al Ayuntamiento a buscar alternativas a todos aquellos equipos que actualmente entrenan y juegan en el estadio de Can Misses y en el anexo. El problema es que no existe disponibilidad suficiente de recintos de juego para atender la demanda. La hoja de ruta diseñada por Amadeo Salvo para la UD Ibiza contempla la construcción de una ciudad deportiva, infraestructura que resolvería la necesidad de terrenos de juego para los entrenamientos del primer equipo y las categorías menores y también de los partidos de éstas. No se puede contar, no obstante, con esta solución a corto plazo.

El CD Ibiza también es de Ibiza.
Can Misses es un estadio público que fue financiado gracias a los impuestos de todos los ciudadanos y, por lo tanto, no puede entregarse a una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) alegremente por mucho que sea de indudable interés general que el equipo juegue en Segunda División y preferentemente en Primera. Además de los aspectos deportivos inherentes a ello, la imagen y la economía de la isla saldrían beneficadas de los ascensos. Ello, no obsta, para dar un cheque en blanco a una empresa privada, ya que supondría incurrir en riesgo de agravio comparativo. El ascenso del CD Ibiza ha sido una magnífica noticia que certifica el excelente estado de salud del deporte ibicenco. El equipo necesita un estadio en el que entrenar y en el que disputar sus encuentros. Es necesario un amplio acuerdo que contente a todas las partes.