OPINIÓN | Montse Monsalve

«Una pastilla me comí y me quedé así»

| | Eivissa |

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Cuando creíamos que la sarta de canciones de Georgie Dann era insuperable, un nuevo icono del tópico facilón, Mike Posner, se cuela en nuestras radios sin pedir permiso y sin anestesia para cantar una canción que traducida a nuestra lengua patria vendría a decir: «Me tomé una pasti en...

El mal gusto está a la orden del día en todos los ámbitos y no es el centro de este debate. Lo que me parece bochornoso es que algunos "compositores", por llamarlos de alguna manera, permitan que sus brújulas de la cordura viajen a otra dimensión, pregonando que drogarse es una experiencia religiosa. Siento ser radical en este tema, pero una cosa es cantar chorradas y otra hacer apología de algo tan peligroso como consumir sustancias cuyo origen y efectos desconocemos y que, al ser ilegales y no tener ningún control sanitario, ponen en peligro nuestras vidas. Esta ruleta rusa muchas veces termina en tragedia y les aseguro que sus efectos se notan pronto o tarde. Precisamente por su culpa algunos genios que sí pusieron pentagramas a auténticas poesías cerraron el libro de sus vidas sin estirar sus "Siete vidas" ni seguir acunando a "La chica de ayer".

Lo peor de esta nueva canción para olvidar es que relata la experiencia de este personaje, más conocido por versionar la ochentera «Please don’t go", tras aceptar una "pasti" de un fan que lo reconoció una noche de fiesta, cuando el alcohol hablaba en su nombre. Esa es la esencia de una canción que los británicos corean entusiasmados, porque para algunos España es una país con forma de paella, aires de flamenco y donde no hay normas que cumplir. Mientras que en sus casas respetan los mandatos del decoro y de la educación, en la nuestra dan vida a la versión más gore de Sodoma y Gomorra. Los principales tabloides guiris afirman que las Pitiusas son un foco de enfermedades venéreas, aunque entre líneas reconocen que basan dicha información en una encuesta a jóvenes británicos que reconocían tener relaciones sexuales con entre 3 y 5 personas diferentes de su propio país en una semana y sin protección, y añaden, para más inri, que aquí florecen las drogas. Llevo más de una década en este paraíso en el que les aseguro que no te pegan nada si no te juntas, ni te ofrecen "coca" por las esquinas, sino que son las personas las que llevan a cabo prácticas de riesgo en ambos casos.

Ibiza es música, ocio, diversión y fiesta, podríamos decir que para muchos son "Las Vegas" de Europa, pero en este "vengan y abran juego, señores" deberían saber que la diversión está más allá de la estupidez y que descansa también en playas maravillosas, deportes acuáticos, magníficos restaurantes y una magia que se respira y que no puede comprarse, ni explicarse, y tampoco venderse. Divertirse no es lanzarse al vacío, sino crecer en experiencias y continuar la partida con las mejores cartas.

"Me tomé una pasti en Ibiza" no es más que la imagen de nuestra isla para un sector turístico determinado con el que queremos terminar. Estimado Mike Posner: no te conocía antes y no tengo ninguna curiosidad por hacerlo ahora.

¡Vuelve, Georgie Dann, al menos tú nos haces reír con prácticas tan sanas como una buena barbacoa!

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