OPINIÓN | Paco S. Pérez

El que se mueva no asalta el cielo

| Eivissa |

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Más de 20 años después, la célebre sentencia de Alfonso Guerra sigue muy viva en la izquierda. Guerra controlaba el aparato del PSOE de forma férrea: «El que se mueva no sale en la foto». Pablo Iglesias quiere controlar todo lo que se respira en Podemos. Los hechos demuestran día sí, día también, que la denominada nueva política mantiene los vicios y males con los que tratan de demonizar constantemente a la ‘vieja política’.

La realidad y los hechos son tozudos, y los divorcios se multiplican en el autodenominado «partido del amor». El beso entre Pablo Iglesias y Xavier Domènech fue una de las muestras de postureo de una formación que se está autodestruyendo a marchas forzadas por las luchas cainítas entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

Las grietas son cada vez más grandes y las incongruencias, también. En medio del fuego cruzado, Carolina Bescansa renuncia a todos sus cargos, pero mantiene el acta de diputada. La bautizada como «la madre de Podemos» dice que no quiere participar en el enfrentamiento entre Iglesias y Errejón, pero poco después apunta que su voto en Vistalegre II será para Pablo. La imagen de Bescansa pasándole su bebé a Iglesias en el Congreso (más postureo) da para un meme con la cara de Errejón.

El gran jefe ‘Coleta morada’ llegó para cambiar la política, pero los aires nuevos y mensajes ilusionantes han dado paso a las purgas internas: «El que se mueva no sale en la foto». Lo peor de todo es que por debajo de la lucha entre pablistas y errejonistas se multiplican las guerras de guerrillas como las que se vienen librando en nuestras islas.

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