OPINIÓN | Ana Fernández

Ens entendrem igual

| Eivissa |

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En el último programa de l’Entrevista de la TEF, la entrevistada en cuestión decidió responder en castellano, mientras que yo le formulaba las preguntas en ibicenco. Cuál fue mi sorpresa cuando, al cabo de unos días y después de haber compartido este espacio en redes sociales, hubo un comentario de alguien que me llamó la atención. Era una persona que se alegraba y nos felicitaba porque en la TEF pudiéramos utilizar ambos idiomas para expresarnos siendo las dos ibicencas, a lo que añadía las barreras e inconvenientes con los que se había topado en otros medios de comunicación por no hablar en catalán. De hecho, explicaba que le habían concertado un reportaje para hablar de su profesión en un determinado canal de televisión y unos días antes se lo echaron para atrás porque no hablaba catalán. Soy hija de andaluz e ibicenca y en mi casa siempre se han hablado los dos idiomas indistintamente, nací en Ibiza y tengo un profundo respeto por nuestra cultura y nuestras tradiciones, de la misma manera que siempre defenderé la libertad de expresión. En esta vida hay que sumar, y no restar, y soy de las que piensa que todo lo que se impone acaba generando rechazo. En este sentido, me parece un error que se pongan trabas con el idioma. Cada uno tiene derecho a expresarse como mejor sepa, quiera o le apetezca, sin necesidad de tener que hablar de una determinada manera para poder hacer o dejar de hacer ciertas cosas. Que se considere el catalán como un mérito me parece excelente, pero que se establezca como un requisito indispensable creo que es algo que acaba siendo contraproducente y perjudicial para todos. Bastante difícil es conseguir que vengan profesionales a trabajar a Ibiza, con todo el coste añadido que supone la insularidad, como para que encima les exijamos que hablen un perfecto catalán. De la misma manera que en la TEF no se cierran, ni se cerrarán nunca las puertas a nadie independientemente del idioma que hable, no le cerremos las puertas de nuestra maravillosa isla a ningún castellanoparlante.

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maria
Hace un año

A jo em sembla molt trist que gent que porta aquí 30, 40 anys, a on han nascut els seus fills, nets.. no parlin català. I clar que si que ha de ser un requisit indispensable per treballar a qualsevol àmbit public. I sempre passa el mateix, que al final els catalano parlants hem de canviar de llengua perque "no te entiendo"

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Urr
Hace un año

Totalment d'acord en que no s'han de tancar portes i tenir una actitud oberta. De fet la societat eivissenca porta dècades i dècades rebent gent castellanoparlant sense problemes (anècdotes conflictives n'hi ha, però per sort són una minoria). Però també seria d'agrair una actitud igual a s'altra banda, i normalment no passa. Una bona part (no tothom,és evident!) de la gent que ha vengut a viure a Eivissa ara i abans no mostra el més minim interès en aprendre la nostra llengua, i l'eivissenc, a poc a poc i en molts àmbits, està reculant any rere any. Només cal mirar quin és el seu % d'ús entre la gent jove, i a les escoles i instituts de l'illa. O anar a comprar a comerços de Vila o alters pobles i veure que molta gent de treballa de cara al públic pràcticament ni el comprèn. En resum, la majoria d'ocasions és l'eivissenc catalanoparlant qui ha de canviar d'idioma mentre molta gent que porta anys vivint aquí no diu pràcticament ni "bon dia"...ment oberta i col·laboració, tota, però per les dues bandes. Quina societat sinó podria passar de 90.000 a 140.000 habitants en 15 anys com ha passat aquí?

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